Los Bikini Girls y su garage intergaláctico

Los Bikini Girls y su garage intergaláctico

Desde Valencia nos llegó a mediados de julio Bailar Mata, el último trabajo de Los Bikini Girls. Cuatro temas cargados de crápulas, vividores lunáticos y mucho fuzz al servicio de tus oídos.

Su garage parece sacado de la parada de los monstruos, de las criptas misteriosas, las chicas de la curva que deciden ocupar tu asiento de copiloto y guiarte hasta tu deceso en la siguiente bifurcación. Cuando una escucha a Los Bikini Girls también piensa en el ataque de los tomates asesinos, las noches de domingo viajando por la nave del misterio y las maravillas que el cine b ha creado para nuestras perturbadas mentes. Dedicar nuestro tiempo viendo una película dedicada a un peluquín asesino debería de estudiarse en los colegios de psicología. Pues sí, pienso en todos ellos cuando escucho Bailar Mata, último ep de Los Bikini Girls.

Estas cinco canciones fueron grabadas en los estudios Gamma de Madrid bajo el manto de Pedrito Bikini (sic) y publicadas en medio del fervor veraniego. Cuando llega el calor los chicos se enamoran. Y también lo hacen los nativos de Saturno. Dentro de Bailar Mata se comprueba que Los Bikini Girls frecuentan los mismos bares que Los Saicos, Los Wallas o Salvaje Montoya. Los setenta progresaron adecuadamente y no son pocas las bandas que se aprovechan de esas líneas de teclado para darle un toque psycho-yeyé a sus composiciones. En este caso, el baile no tiene lugar en el salvaje oeste: Futurama e Iker Jiménez navegan por la galaxia valenciana y se alejan de la ruta del bacalao para recalar en un antro lúgubre del siglo XXV y ronear con las exóticas extraterrestres que se pasean por allí. Amigxs, el Wurli tiene su hermano gemelo en otras galaxias. Garage y fuzz acompasado al ritmo de los tragos («Vampiro»), quedadas exóticas en gasolineras interplanetarias («Saturnena») y guiños decadentes a Kennedys fallecidos en extrañas circunstancias y punk intergaláctico («Mi Generación», el que fuera primer adelanto del disco). Reptilianos capaces de conectar el fango de la alcantarilla con túneles polidimensionales a ritmo de garage, fuzz y punk. Así son Los Bikini Girls.

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