La vida no vale nada para Leone

La vida no vale nada para Leone

Los madrileños Leone vienen a reivindicar el bar español y el plato redondo, y la verdad es que, en un mercado en el que las bandas se están alejando cada vez más de los pilares básicos en busca de la experimentación y un sonido que rompa los esquemas, siempre es una bonita sorpresa encontrar discos como La vida no vale nada.

Texto: Celia Cátedra Caramé.

Leone es una banda de rock con influencias del bolero, la copla, el surf, el western, la canción mediterránea y la música en castellano en general. Está compuesta por Jesús Canet, guitarra y voces, Juan Pérez Marina, guitarra, Manuel Cahuchola, bajo y voces, y Jesús Alonso, batería.

Desde los primeros acordes consiguen que nos transportemos a nuestra infancia, cuando en la radio del coche siempre había canciones de rock que nos aprendíamos y cantábamos sin cesar. Y es que estas diez canciones de La vida no vale nada (Clifford Records 2017) tienen mucho que comentar, así que, dale al play:

Para empezar, nos dejan «El presidiario», cuyas baterías nos invitan a movernos nada más comenzar a sonar. Las guitarras nos ayudan a hacer un recorrido por diferentes lugares del planeta y por su cultura musical; de toques que remiten a continentes exóticos a punteos de guitarra que nos transportan al western más clásico.

El disco sigue con «Sed de mal», algo más calmado, con una letra de desamor pegadiza. En esta canción, aparecen ritmos distintos, que bien podrían venir de la bossa nova, y que no dejarán indiferente a nadie.

Con «Amanecerá» ya tenemos claro que vamos a descubrir una nueva faceta, según nos anunciaban los temas anteriores, y así es: encontramos sonidos más actuales, pero siempre respetando el estilo propio de la banda. En esta ocasión, podemos descubrir distorsiones y efectos en guitarras y voz que consiguen llevarnos a una atmósfera diferente, y cuya batería final anuncia que sigue el rock. En este punto, solo podemos plantearnos una cosa: ¿a dónde nos llevará el siguiente tema?

Pues bien «A tu vera». Este tema es el que más se acerca al indie español. ¿Puede ser que nos recuerden a Los Planetas?

«Nana del caballo chico» da comienzo con un punteo de guitarra que podría pertenecer perfectamente a alguno de los clásicos atemporales de Roy Orbison, o a una de las baladas del mismísimo Elvis. Este será el tono que predominará en toda la canción. Aunque lo hará de la manera que solo un buen rockero sabría, alejado de la sobredosis de almíbar.

En «La puerta abierta» pasamos a la fusión de bolero y rock tan característica de Leone. De nuevo, podemos notar los toques de western y la pureza de las guitarras.

Como ya hemos comentado, Leone nos han hecho movernos desde el principio, pero con «El inmoralista» parece que nos encontramos de cara con Loquillo y sus trogloditas, que no invitan a ponernos los zapatos de gamuza y bailar hasta que nos echen del local. Una canción rockabilly que viene pisando más fuerte, y que se bailará a en todos sus conciertos.

En la octava posición encontramos «La vida no vale nada», tema que da nombre al disco, y como no podía ser de otro modo, nos deja un mensaje muy positivo y que nunca está de más recordar: carpe diem. Y ese es el ánimo que consiguen transmitirnos mediante un juego de guitarras y trompetas que la convierten en un imprescindible en este trabajo.

Se acerca el cierre, y para ello nos situamos en «Semana Santa». Poco encontramos de la celebración religiosa, salvo la melancolía y el sentimiento que trasmiten las voces y la importancia que adquieren las percusiones. Al final, podemos apreciar el palmeo tan típico de la música española, y que es la guinda del pastel para esta Semana Santa.

Por último, pero no menos importante, tenemos a «Carmencita la churrera», que destaca desde el principio gracias a la guitarra acústica que la guía. De nuevo, aparecen los sonidos más experimentales y cierta melancolía que nos vuelve a sumergir en una atmósfera especial con la marca de Leone.

Como podéis comprobar, La vida no vale nada llega con fuerza y con muchas ganas de hacernos bailar, y para comprobarlo en persona no podéis perderos su próximo concierto en la sala El Intruso de Madrid este 15 de septiembre.

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