Agoraphobia, el caos equilibrado

Agoraphobia, el caos equilibrado

Treinta minutos. El recreo escolar. El primer desayuno del oficinista. Lo que tardo en llegar al centro de Madrid gracias al transporte público. Media hora. En ese escueto período de tiempo una puede enamorarse en el camino, ser víctima de un accidente de tráfico o transitar por la ciudad sin más. Treinta minutos dura una prórroga que puede cambiar el sino de un equipo de fútbol. O dejar las cosas como siempre han sido. Treinta minutos es lo que dura Incoming Noise (Dotbeat, 2017), el primer LP de Agoraphobia. Treinta minutos de tormentos, sombras, luces y clasicismo.

Incoming Noise (Dotbeat, 2017) empieza como lo que es: un disco urgente. Necesario tanto para sus creadoras como para los amantes del rock que siguen creyendo en la escena y en el poder sanador de la música. Su primer corte, «Karlova», se cimenta sobre melodías pop clásicas de estrofa-estribillo-estrofa para crear una bomba de relojería en menos de tres minutos. Si bien es cierto que Agoraphobia nunca fueron amigas de alargamientos formales innecesarios, en Incoming Noise se sirven aún más de las píldoras breves para crear una atmósfera de placentero caos que parece hacernos vagar por bares de carretera en busca de vida humana y zombies borrachos.

Esa sensación claustrofóbica se instala durante todo el LP a través de punteados, contundencia o sugerencia vocal. La escucha única se desecha desde el principio ya que resulta imposible no centrarse en un único aspecto de la canción. Los temas de Incoming Noise vienen engrasados desde el estudio y el producto final no es otro que una sucesión de capas sonoras que se coronan con los coros (guadianescos) y el camaleónico (a la par que característico) timbre de voz de Susana. En el rock estará todo inventado y cantar en inglés no da de comer en España, pero quien se excuse en ello para no escuchar discos como este Incoming Noise es que no entiende de qué va esto.

Todos los temas de Incoming Noise tienen dejes fílmicos que se dejan querer por el grunge de los noventa, la universalización de Seattle y los siempre lugares comunes que se encuentran en los seguidores de Queens of the Stone Age, Interpol o Editors (como ocurre con «Zero», «Captain Time» o «Rainbows»). Sin embargo, también surgen virajes hacia una perspectiva punk como las tremendas «E unha Opinión» y «Caffeine Pill» donde tanto voz como base rítmica nos traen los mejores años de los setenta femeninos con Blondie, The Pretenders y Patti Smith a la cabeza. Tampoco hay que olvidarse de las atmósferas pesadas y asfixiantes de «Power Supply System» y «Horror Vacui», tema que conecta perfectamente con el contenido del trabajo de Agoraphobia: temas tan barrocos como clásicos, tan ruidosos como equilibrados, tan estrepitosos como emocionales.

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