Lanzadera #8: VVV, brutalismo y chandalismo

Lanzadera #8: VVV, brutalismo y chandalismo

Examinamos el componente visual presente en la obra del trío madrileño VVV, deteniéndonos en sus tres últimos videoclips.

Fotografía: Bárbara Portilla

Casi tan llamativo como la música de VVV es el componente visual que le sirve de envoltorio: videoclips, fotografías promocionales y portadas de discos. El bakalao siniestro practicado por la banda —etiqueta con la que ellos mismos quizá podrían estar de acuerdo— marida excepcionalmente bien con la desesperanza suburbial transmitida por su imaginería usual. La portada de L’ennui (Autoplacer, 2018) sirve como exponente, con los componentes del grupo caracterizados como una especie de comando ninja, con los rostros ocultos y sus oscuras siluetas recortándose contra un muro revocado hasta media altura que bien podría pertenecer a una nave industrial del extrarradio.

 

«Tu eres mi poder»

«Tú eres mi poder» fue la primera canción de VVV que tuve ocasión de escuchar, aunque el grupo ya había aparecido en mi radar particular algún —no demasiado— tiempo atrás. La línea de bajo contribuye a crear una atmósfera un tanto tétrica que los teclados terminan de situar en el terreno de la dark wave, haciendo que me apresurara a clasificarlos como un grupo de ínfulas góticas. Este videoclip —realizado por Slowmolikeadeadmen— pone de manifiesto una cierta disonancia entre los aspectos aural y visual, empleando sombras y negrura por doquier pero ubicando la propuesta de manera radical en un aquí y un ahora urbanamente modernos, lejos de la añoranza por un pasado idealizado exhibida por muchas propuestas de corte oscuro: el chandal triunfa sobre a la chorrera.

 

«L’ennui»

La publicación de L’ennui ha hecho mucho por disipar el aura de siniestrismo que precedía a VVV, al menos para quien se haya tomado la molestia de escuchar este notable álbum durante su poco más de media hora de duración. Es posible que la incorporación de Elinor a la banda haya añadido una faceta pop al sonido del grupo, pero el videoclip de la titular «L’ennui» sigue ofreciéndonos los usuales entornos urbanos depauperados a base de ladrillo visto y hormigón, a caballo entre polígonos industriales y zonas desmilitarizadas.

 

«Vodka y Percocet»

Dirigido por David Iñurrieta, el último videoclip publicado por VVV es el que más se aparta de su corpus visual —por llamarlo de alguna manera—, quizá por haber sido realizado con mayores medios que el resto. La dosis de chandalismo es mucho menor aquí, pero el componente urbano sigue resultando visible en la proliferación de esos edificios de inspiración lecorbusieriana que a veces se han descrito como «arquitectura satánica».

Politólogo a mi pesar.

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