Vigilante Gitano morirá con los calcetines puestos

Vigilante Gitano morirá con los calcetines puestos

Escuchamos el primer álbum de Vigilante Gitano, uno de los grupos imprescindibles de la escena punk madrileña.

Fotografía: Eva Sanabria

Hasta fecha reciente, Vigilante Gitano era uno de esos grupos cuya música me perseguía mientras por algún motivo me resistía a escucharla. Uno de mis antiguos compañeros en las ondas solía recomendar esta banda a menudo y, aunque en aquel momento no me animé a prestarles atención, su insistencia dejó cierto poso. Pero el pretexto perfecto para aproximarme a Vigilante Gitano de una vez por todas ha llegado recientemente con su primer álbum, Frío en los tobillos (Rumble Records, 2018). Este trabajo llega tras un largo silencio discográfico: el grupo no había publicado nada desde sus tres primeros EP, aparecidos a comienzos de la presente década. Por ello quizá esta «puesta de largo» haya cogido por sorpresa a alguno de sus seguidores, acostumbrados a la ausencia de nuevo material.

Aunque Frío en los tobillos hace gala de un sonido ciertamente depurado, no traiciona por ello la intención primigenia de la banda. El punk está visible en prácticamente todos los elementos, comenzando por la propia edición física en disco de vinilo, que incluye unos descacharrantes textos interiores y un recortable con el que podremos construir un diorama en el que lugareños enfurecidos amenazan con antorchas la furgoneta del grupo, reimaginada aquí como un pseudofurgón policial. Las canciones continúan exhibiendo una notable crudeza, aunque al mismo tiempo no están exentas de un abundante contenido melódico que ocasionalmente hace que la propuesta de Vigilante Gitano se vuelva más accesible. No obstante, la voz de Proxe —ocupando un lugar casi equidistante entre John Lydon y Germán Coppini— hace bastante por alejar esta música de toda sospecha de tendencia al pop. Entre ellas encontraremos desde el punk rock de corte más convencional de «El año del engaño» y «Bocata mortal» hasta canciones como «Descomprensión» —donde incluso escucharemos arpegios de guitarra— y «Bloqueo en el chakra 4», que cuenta con un falso arreglo de teclado. Pero la canción que encuentro realmente fascinante de este notable LP es la guarrindonga y juguetona «Cinta americana»:

Pero además hoy hay premio especial
Y tú tan solo lo has de pedir
¡Átame con la cinta americana!

Las letras son una parte esencial de la propuesta de Vigilante Gitano y en este álbum no escatiman la munición: ni iconos raramente cuestionados («El señor mayor que tomaba Manhattans y birra sin gas») ni las subculturas dominantes («Hipster, cállate los dientes») salen ilesos de las incenciarias andanadas barbotadas por Proxe, con las tontunas derivadas de la impostura siendo su principal objetivo. En este sentido podemos considerar Frío en los tobillos como una obra plenamente contracultural, que no hace concesiones ni se doblega ante la tiranía del pensamiento único imperante en el panorama musical de la actualidad.

Politólogo a mi pesar.

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