Captains escogen el rock

Captains escogen el rock

Un año después de su álbum de debut volvemos a embarcarnos en el navío capitaneado por Fee Reega y David Baldo: Captains vuelven con Pure Pleasure.

Fotografía: Laura Meixús

El debut homónimo de CaptainsCaptains (Jabalina, 2017)— fue muy bien recibido, posibilitando que la banda actuara en escenarios tan privilegiados como el del FIB al poco de su lanzamiento. Pero un año y medio después de su publicación, sus diez canciones ya han sido más que amortizadas: algunas de ellas habían aparecido previamente en forma de sencillo mientras que otras han sido recogidas en el más reciente Captains Remixes (Set Theory, 2018), que marcó el fichaje de la banda por su nueva compañía discográfica.

Con la llegada del otoño hemos recibido el nuevo álbum de Captains. Pure Pleasure (Set Theory, 2018) ha sido publicado en el subsello Set Strings, destinado a acomodar las propuestas más guitarreras de Set Theory. No es este un detalle baladí, ya que Pure Pleasure es tan guitarrero como parecía anunciar la escucha del sencillo de adelanto «Mysterious Pretty Cowboy Sunrise». Captains no es un grupo timorato o poco aventurero, pero donde su primer trabajo exploraba múltiples avenidas sonoras que iban desde el post-punk a la spoken word, Pure Pleasure se muestra más encaminado al rock.

Antes que un viraje sonoro, este carácter rockero es una decidida apuesta por una de las facetas de la banda. De hecho, la instrumentación de guitarra, bajo y batería ya hacía que los diversos aspectos de la banda se doblegaran ante el rock en los conciertos. Y por ello, resulta natural que Captains finalmente hayan abrazado esta vertiente, firmando un álbum más accesible y que líricamente también resulta más primario y quizá menos variado. No es que los juegos de metáforas se hayan dejado de lado, pero el sexo y el erotismo son los motores que ponen este Pure Pleasure en movimiento. El alemán y el castellano sí se han abandonado en favor del inglés, idioma empleado en los nueve temas de este segundo trabajo.

Aún así, canciones como «Baby, Swallow» —tan evocadora de los mejores Garbage— hacen que no debamos temer que Pure Pleasure sea un disco de rock plúmbeo, granítico y ligeramente anacrónico. Es cierto que la banda recorre menos terreno que en su debut, pero en este álbum hay suficiente espacio para elementos que van más allá de la exhibición de músculo guitarrero de David Baldo o la teatralidad de la cantante Fee Reega. Además de la energía contenida en «Broken Body», canciones como la afiladamente sosegada «Kill the Rose» y la desconcertantemente folk «Plane, Train, You» dan fe de que la voluntad exploratoria de Captains no ha sido dejada atrás. Con todo, Pure Pleasure se trata de un álbum más definido y enfocado hacia una meta sonora concreta, ofreciendo al oyente un fiel retrato de un grupo que sabe lo que quiere.

Politólogo a mi pesar.

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