Heligoland cierra ciclo con su nuevo EP

Heligoland cierra ciclo con su nuevo EP

Escuchamos el último EP de Heligoland, una banda australiana afincada en Francia y dedicada a una variedad de dream pop especialmente atmosférica.

A pesar de la proximidad de nuestros vecinos del norte no hay demasiados grupos franceses a los que habitualmente prestemos atención en nuestro país. Por ello, resulta chocante que al fijar la vista más allá de los Pirineos nos hayamos encontrado nada menos que con una banda originaria de Australia. Heligoland suma a su proyecto una dimensión adicional de complejidad geográfica al haberlo bautizado con el nombre de una isla alemana, de la que el quinto álbum de Massive Attack también toma su título.

Pese a tener su origen en Melbourne, la banda trasladó su base de operaciónes a la localidad francesa de Rennes en 2007. A partir de entonces Heligoland comenzó un nuevo ciclo, marcado por el abandono del formato de álbum en favor del EP y por una colaboración con Robin Guthrie (Cocteau Twins) que se prolonga hasta la actualidad. Desde entonces, el músico escocés ha producido todos los trabajos publicados por la banda —incluso tomando parte en algunas grabaciones con los teclados o al bajo de seis cuerdas— sin que el reciente Coriallo (Commission 45, 2017) haya sido una excepción. Este EP es además la última pieza de un tríptico que forma junto a sus predecesores Bethmale (Commission 45, 2012) y Sainte Anne (Commission 45, 2013).

Coriallo nos presenta unos Heligoland de formación recientemente mermada a trío sin baterista, un puesto que durante sus dieciocho años de trayectoria ha sido ocupado por diversos músicos. No obstante, el núcleo duro de la banda continúa intacto y la vocalista Karen Vogt, el bajista Steve Wheeler y el guitarrista Dave Oliffe siguen siendo su fuerza motriz. El sonido del grupo en Coriallo continúa exhibiendo las esperables reminiscencias a Cocteau Twins, si bien estas son menos evidentes que en la época anterior a que Robin Guthrie se hiciera cargo de las tareas de producción. La propuesta de Heligoland se muestra aún más escorada hacia el campo de lo atmosférico, con las melodías quedando en segundo plano y el resto de elementos poniéndose al servicio del factor ambiental. Echo de menos una mayor rotundidad en los bajos o la mayor intención melódica presente en los tres primeros álbumes de una banda que, sin embargo, ha ganado en personalidad con la publicación de sus tres últimos EP y que es igualmente capaz de ofrecer los paisajes sonoros de «Ełk» y el pop sosegado de «Orion».

Politólogo a mi pesar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos

  • Responsable segundopremio.
  • Finalidad Moderar los comentarios.
  • Legitimación Tu consentimiento.
  • Destinatarios piensasolutions.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puede consultar la información detallada en https://www.segundopremio.com/aviso-legal/.

Esta web utiliza cookies.    Ver