Miserias de la emergencia: organizar conciertos

Miserias de la emergencia: organizar conciertos

Organizar conciertos se torna en ocasiones una hazaña casi épica. Es emocionante, es divertido, superinteresante y un puñetero lío.

Fotografía: Aída Cordero

Os dejo estas pequeñas perlas a modo de guía para que el próximo concierto que organicéis ni perdáis la cabeza ni os la quieran arrancar.

01. Fecha y sala. Negocia con las salas un buen precio de alquiler (sí, las salas se alquilan) y busca una fecha que la sala tenga libre: que no coincida con un partido importante, con un concierto grande o con uno cuyo público objetivo sea el mismo que el tuyo. Aquí no te comas mucho la cabeza, da igual lo que hagas, una semana antes alguien se sacará de la manga «el evento del año» justo el mismo día que tú, con tanto mimo, has escogido.

No te esfuerces, Bob

 

02. Busca a las bandas. No pueden haber tocado ni justo antes ni justo después de tu concierto. Tienes que conseguir una coherencia entre ellas, que sean similares pero no iguales, que el público que va a ver a una de ellas no se vaya en cuanto termine su concierto. Ah, y que se lleven bien no vaya ser que todo salte por los aires el día del concierto y la cosa no acabe bien. Esto da para otro artículo. De terror.

El rosario de la aurora

 

03. Comunica tu evento. Escoge un precio de entrada apropiado. Que las bandas puedan cobrar esa noche, que los asistentes no lo encuentren caro y, sobre todo, que no te cueste a ti dinero. Prepara una buena campaña de comunicación: cartelería, redes sociales, notas de prensa, correos, radios, blogs especializados… Todo para que una semana después del concierto llegue tu mejor amiga y te eche en cara: «Nunca me cuentas nada de las cosas que organizas».

Ya no hablamos como antes

 

04. Llega el gran día y te asaltan todas las dudas ¿vendrá gente?, ¿por qué no han comprado todos entrada anticipada? ¿Acaso quieren que me dé un infarto? Llegas a la prueba de sonido y «¿dónde está el grupo?», mientras sus compañeros los cubren con un «han pillado tráfico». El grupo llega una hora tarde con un «perdón, el metro iba fatal». No importa, ese dolor en el pecho no parece que vaya a más.

«Estoy bien, estoy bien»

 

05. Apertura de puertas. Entran dos personas, ven que no hay nadie y deciden esperar fuera, da igual que diluvie. Entran otras dos personas y se repite la misma jugada, «vamos a ponernos nosotras para hacer bulto», le digo a mi socia. Y parece que hace efecto, al rato se queda una pareja y los siguientes en entrar ya no titubean.

Huyamos, no hay nadie

 

06. Empieza el concierto. Sube la primera banda al escenario y todo cobra sentido, los malos ratos, las dudas, los microinfartos… llegados a este punto, todo te da igual. Están sonando. Ha merecido la pena. Nada puede ir mal.

¿Qué podría salir mal?

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