Entrevista a Swampig: «Se puede dar una voz nueva a algo tan asentado como el rock»

Entrevista a Swampig: «Se puede dar una voz nueva a algo tan asentado como el rock»

Hablamos con Álvaro Escribano, guitarrista y productor del primer álbum de los muy rockeros Swampig. Su Road to Swampland no es un disco que se pueda dejar de lado fácilmente, por poco interés que tengamos en el rock.

En primer lugar no podemos dejar de preguntaros por el significado de vuestro nombre. ¿Qué es exactamente un cerdo de la ciénaga y a qué se dedica?
Es la unión de seis personas con un centro cultural común pero muchas ramificaciones personales con las que poder aportar toques distintos. Se dedica a intentar que todo lo anterior tenga sentido musicalmente. Esperemos que así sea.

Muchas bandas se muestran reticentes a describir su música, pero vosotros no ponéis reparo alguno a posicionaros en una intersección imaginaria entre el rock’n’roll y el punk rock. ¿Reivindicar la tradición rockera puede ir de la mano con la modernidad o está reñido con ella?
En nuestra experiencia es perfectamente compatible. Para saber a dónde vas hay que tener en cuenta el camino recorrido. Siempre se puede dar una voz nueva a algo tan asentado en el imaginario colectivo como es el rock.

Hay que tener en cuenta que el rock ya casi ha llegado al destino al que se dirige desde hace al menos una década, que es el estar al lado del jazz y el blues.

De hecho, en los últimos años se ha hablado a menudo de la «muerte» del rock y, por extensión, incluso de la música hecha primariamente con guitarras. ¿Pensáis que estas opiniones son exageradas?
Totalmente. Hay que tener en cuenta que el rock ya casi ha llegado al destino al que se dirige desde hace al menos una década, que es el estar al lado del jazz y el blues en cuanto a ser música específica, más allá de la primera línea de consumo. No creo que nunca vuelva a ser el género de absoluta referencia en el que mirar cualquier propuesta, pero de ahí a decir que se muere es tener una visión bastante simplista del asunto. Cada cierto tiempo algo sacará la cabeza y podrá llegar al público más general.

En lugar de debutar con un EP, para vuestra presentación habéis optado por una sucesión de sencillos que ha culminado con una auténtica puesta de largo en forma de álbum, Road to Swampland. ¿Qué opináis de la tendencia actual a publicar trabajos más cortos? ¿Pensáis que el álbum continúa siendo el formato definitivo frente a la actual tiranía de las playlists?
Es posible que esa tendencia responda a que cada vez prestamos menos atención a los estímulos que recibimos, debido a la cantidad que nos llegan. El álbum es el formato más completo, donde puede haber un concepto más desarrollado, pero es cierto que en su día nació como una colección de singles y, sin ser algo malo, ahora mismo es difícil conseguir que alguien escuche diez canciones seguidas. De ahí a vivir escuchando listas de reproducción puede haber un término medio, desde luego.

En tres de vuestros sencillos os habéis permitido el lujo de incluir canciones a modo de cara B que no han aparecido en Road to Swampland. ¿No teméis que ello pueda limitar su recorrido?
No necesariamente. Las tres caras B han sido versiones de artistas y grupos que admiramos llevándolas al terreno donde nosotros entendemos que suenan al concepto de Swampig, sobre todo apoyando al single que acompañan. Creemos que aunque se escuchen menos, completan la idea que pueda hacerse alguien del grupo. Y si todo esto falla, se saca un disco de caras B y rarezas y a darle pedales.

Al ser tres guitarras se pueden llevar una cantidad de arreglos al directo que con otras formaciones es imposible.

En la actualidad el formato de dúo ha proliferado fuera y dentro de nuestras fronteras, con grupos como Cala Vento o Los Bengala siendo dos de los ejemplos más visibles. ¿Qué ventajas e inconvenientes os ofrece ser un sexteto?
Hay dos grandes inconvenientes: por una parte la cantidad de cacharros que hay que transportar para poder dar un concierto y también que un dúo o un trío entra en cualquier escenario y un sexteto, como podréis imaginar es ligeramente más complicado. O sea, que básicamente, historias de intendencia.
La gran ventaja es que al ser tres guitarras se pueden llevar una cantidad de arreglos al directo que con otras formaciones es imposible. La paleta de sonidos es mucho mayor y podemos dar respiros a qué instrumentos suenan o no y cuándo lo hacen.
¡En Swampig nos pueden las ventajas de esta situación a los inconvenientes, claro!

Entre vuestras influencias mencionáis a bandas como The Detroit Cobras, The Hellacopters e incluso The Who. ¿Cuáles son vuestros referentes extramusicales?
Diría que desde los grandes referentes culturales estadounidenses del siglo XX del cine y literatura a la tradición propia de nuestra tierra. Claro, que si tus raíces se remontan a Irán y México como es el caso de Big P., nuestro bajista, entra prácticamente todo que nos pueda gustar. Nada de complejos a la hora recibir influencias.

Personalmente prefiero las salas, tanto para tocar como público.

Para promocionar Road to Swampland habéis programado una extensa gira que durará hasta bien entrado el año próximo. ¿Actuar en festivales es algo que podría entrar en vuestros planes u os sentís más cómodos en el circuito de salas?
Entra en nuestros planes sin lugar a dudas. Todo lo que podamos hacer para que la gente nos conozca tocando en directo, lo haremos. Dicho esto, personalmente prefiero las salas, tanto para tocar como público.

¿Qué otros planes de futuro tenéis para seguir promocionando vuestra música?
A corto plazo, la dominación mundial suena bien. Queremos ver la bandera cerda en todos los edificios oficiales del planeta.
Eso, o mediante el directo hacer que el boca a boca haga que el grupo pueda ser más conocido.

Por último, recomendadnos algún grupo que no esté recibiendo toda la atención que creéis que merecería.
Trono de Sangre
. El pedazo de caos más valiente y sin complejos a este lado del Manzanares. De hardcore a jazz pasando por todo lo que se les ocurra por el camino.

La gira de presentación de Road to Swampland (autoeditado, 2018) arrancó a finales del pasado mes de septiembre, pero Swampig tiene un buen número de fechas programadas hasta bien entrada la primavera.

  • Benavente: 26 de octubre, sala Buda.
  • Talavera de la Reina (Toledo): 27 de octubre, Beer Garden
  • Zaragoza: 16 de noviembre, sala Creedence.
  • Bilbao: 17 de noviembre, La Nube Café Teatro.
  • Ciudad Real: 5 de diciembre, sala La Nana.
  • Sevilla: 6 de diciembre, sala Holländer.
  • Estepona (Málaga): 7 de diciembre, Louie Louie.
  • Málaga: 8 de diciembre, ZZ Pub.
  • Ferrol (A Coruña): 12 de enero, Super 8.
  • Madrid: 18 de enero, sala El Sol.
  • Murcia: 8 de febrero, Revólver.
  • Orihuela (Alicante): 9 de febrero, La Gramola.
  • Barcelos (Portugal): 1 de marzo, Souto Rock.
  • Vigo (Pontevedra) 2 de marzo, Transylvania Metal Pub.
  • Cáceres: 22 de marzo, Boogaloo Café.
  • A Coruña: 6 de abril, Mardi Gras.
  • Barcelona: 27 de abril, Rocksound.
  • Logroño: 17 de mayo, Stereo Rock and Roll Bar.

Swampig - Gira 2018-2019

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