Vigilante Gitano + Las Jennys de Arroyoculebro + Nestter Donuts en Fun House

Vigilante Gitano + Las Jennys de Arroyoculebro + Nestter Donuts en Fun House

El viernes pasado asistimos al concierto de Vigilante Gitano, Las Jennys de Arroyoculebro y Nestter Donuts, un evento que desbordó nuestras expectativas.

Fotografía: Eva Sanabria

La noche del pasado viernes 26 de octubre estaba destinada a hacer que se disparara la aguja de mi «punkómetro». Quizá no por el componente musical —solo me atrevería a calificar como punk una de las tres propuestas reunidas aquella velada—, pero sí por la actitud destilada por los músicos que iban a actuar en el Fun House Music Bar de Madrid.

Tras un periodo de espera no especialmente breve, el alicantino Nestter Donuts finalmente inauguró el escenario con un importante retraso sobre el horario previsto. Tras disponer su equipo y asegurar unas cuantas de sus piezas con cinta adhesiva y buena voluntad, el músico se encasquetó un fez, empuñó su guitarra y se acomodó tras un kit de percusión compuesto por bombo y charles: cual hombre orquesta, Nestter Donuts se iba a encargar de proporcionarse su propio acompañamiento. Por supuesto, el inquieto guitarrista no permaneció sentado durante demasiado tiempo y, ya desde el principio de su actuación, se mostró ansioso por efectuar incursiones más allá del escenario, salvando en varias ocasiones la barandilla que delimitaba el escenario para descender entre el público. Pese a definir su propuesta como flamenco trash, la inspiración tras la mayor parte del repertorio era más bien surf, incluyendo algún guiño tan señalado como la dedicatoria de una de sus canciones a Link Wray. El músico se despidió con un tema titulado «Die, Torero», que interpretó en compañía de un voluntario del público y Pili, vocalista de Las Jennys de Arroyoculebro.

Nestter Donuts - Fotografía: Eva Sanabria
Nestter Donuts – Fotografía: Eva Sanabria
Nestter Donuts - Fotografía: Eva Sanabria
Nestter Donuts – Fotografía: Eva Sanabria
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Tras salir a escena ataviadas con ropajes ubicados a medio camino entre lo kitsch y lo camp, Las Jennys de Arroyoculebro comenzaron una actuación que incluyó temas como «La infección» o la estupenda «Voy a coser mis venas con tu nombre». Algunas de las componentes del grupo presentaban evidentes señales haber estado de fiesta poco antes del comienzo de su actuación y, aunque Gerarda se limitó a apoyarse sospechosamente en la pared de tanto en tanto, Pili entabló poco a poco una estrecha relación con el suelo del local. Pero no tuvo importancia alguna: mejor o peor, las canciones de Las Jennys de Arroyoculebro sonaron y contagiaron al público del afán de diversión y el desenfado del quinteto. El fin de fiesta fue una versión de «Caperucita Feroz» de la Orquesta Mondragón, para cuyo dueto Pili contó con la colaboración de Proxe, de Vigilante Gitano.

Las Jennys de Arroyoculebro - Fotografía: Eva Sanabria
Las Jennys de Arroyoculebro – Fotografía: Eva Sanabria
Las Jennys de Arroyoculebro - Fotografía: Eva Sanabria
Las Jennys de Arroyoculebro – Fotografía: Eva Sanabria
Las Jennys de Arroyoculebro - Fotografía: Eva Sanabria
Las Jennys de Arroyoculebro – Fotografía: Eva Sanabria
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La medianoche había quedado atrás cuando los miembros de Vigilante Gitano salieron a escena. Hace unos meses que pude asistir a la presentación en directo de Frío en los tobillos (Rumble Records, 2018) en la Wurlitzer Ballroom, en un concierto donde la banda mostró tanto su solvencia instrumental como una comedida inclinación por el desfase. No había motivos para pensar que esta velada no tendría un talante similar y, tras un estupendo arranque con «Cinta americana», el grupo comenzó a dejar clara su gusto por la juerga. Pero durante «Hipster, cállate los dientes», Proxe se retiró al fondo del escenario para regresar con una recipiente cuya forma, aunque no del todo icónica, sí resultó inmediatamente reconocible para muchos de los presentes sin necesidad de aproximarnos a leer su etiqueta. Se trataba de una botella de un litro de Varón Dandy, de la que el vocalista procedió a tomar un sorbo para después asperjar al público como si su boca fuera un infernal hisopo y nosotros, una masa de hediondos peregrinos en el templo del punk. Nada me había preparado para esperar tanto punk y mi desconcierto tras este punto de inflexión hace que recuerde el resto del concierto transcurrió como en una nebulosa. Aunque sí recuerdo la brillantez de «Descompresión», que un par de Las Jennys de Arroyoculebro subieron a echar una mano a Vigilante Gitano durante «Bloqueo en el chakra 4» o al público arrebatando a Proxe del escenario durante «No me sale» y alzándolo en volandas para pasearlo por el Fun House Music Bar. Casi inenarrable.

Vigilante Gitano - Fotografía: Eva Sanabria
Vigilante Gitano – Fotografía: Eva Sanabria
Vigilante Gitano - Fotografía: Eva Sanabria
Vigilante Gitano – Fotografía: Eva Sanabria
Vigilante Gitano - Fotografía: Eva Sanabria
Vigilante Gitano – Fotografía: Eva Sanabria
Vigilante Gitano + Las Jennys de Arroyoculebro - Fotografía: Eva Sanabria
Vigilante Gitano + Las Jennys de Arroyoculebro – Fotografía: Eva Sanabria
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