Lanzadera #17: Chicharrón en el sanatorio

Lanzadera #17: Chicharrón en el sanatorio

El tercer album de Chicharrón ha sido uno de nuestros discos preferidos de 2018. Cancións clínicas avanza y retrocede por la senda desbrozada en Postal.

El anuncio de la publicación de Cancións clínicas (Prenom, 2018) a finales del pasado mes de diciembre me cogió por sorpresa. Había transcurrido ya más de un año desde la publicación de «Na cela» y, aunque suponía que Chicharrón seguía en activo, me había acostumbrado a pensar que la publicación de su tercer álbum no era tan inminente como llegué a pensar algún tiempo atrás.

Cancións clínicas es un disco no especialmente distante de su predecesor, un fantástico Postal (Prenom, 2016) con el que no obstante mantiene algunas características diferenciadoras pese a que el productor continúa siendo Rubén Domínguez, miembro de la banda y creador de Pantis. Los temas incluidos en Cancións clínicas se agrupan en bloques separados por piezas instrumentales. Pero antes que servir de fronteras o líneas divisorias, estos breves interludios ayudan a dar una cierta sensación de continuidad entre los bloques de canciones, ayudando a crear transiciones y contribuyendo a producir un flujo narrativo que hace que el álbum funcione como un todo homogéneo. Así, la oscura y introducción a cargo de «Que máis nos queda por dicir?» y «A túa gravidade» da paso a la relativa luminosidad de «Que tempo fará?», cuya inicial batería contenida se transmuta en golpes de caja con una reverberación inmensa y gran sensación de espacio. La oscuridad parece regresar con «Non creo nada do que venden» pero los sintetizadores hacen mucho por mitigarla, forzando el retroceso de las sombras.

Precisamente el tratamiento de los sintetizadores en canciones como «O espanto (Occidental)» o la ya mencionada «Que tempo fará?» resulta llamativo, ejerciendo como colchón armónico al tiempo que muestran una clara intención melódica, de un modo que me hace pensar en los primeros EP de los madrileños Espíritusanto. Al mismo tiempo as guitarras eléctricas son el componente que ha experimentado un mayor retroceso en Cancións clínicas. En «Hai que comer!» se limitan a tímidos arpegios y rasgueos mientras que en la mencionada «Que máis nos queda por dicir» únicamente aportan textura a través de la disonancia. Es más que probable que la reconversión de Chicharrón en trío haya tenido que ver con esta evolución, pero la relativa pérdida del carácter orgánico de la instrumentación no se ha traducido en una disminución de la emotividad transmitida por la banda. En este aspecto es donde Chicharrón brilla con mayor fuerza, ofreciendo una extraordinaria capacidad como vehículo de emociones y sentimientos. El lirismo contenido en los textos pergeñados por Alberto Martínez Vecino contribuye a ello de un modo absolutamente intencional, como atestigua la letra de «A túa gravidade», inspirada en el poema «O dó» de Gonzalo Hermo. Esta voluntad poética conjugada con la capacidad de evocación de espacios es lo que continúa confiriendo a Chicharrón su particular carácter, oscurecido con ocasión de esta nueva entrega aunque todavía plenamente reconocible.

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