Jaime Buenaventura y su rock para modernos

Jaime Buenaventura y su rock para modernos

El pasado miércoles 16 de enero Jaime Buenaventura nos transportó en el tiempo a la más pura esencia rockera de los ochenta. Y es que incluso interpretó el tema de Los Piratas que hace mención a estos maravillosos años locos.

Jaime Buenaventura y su banda eligieron el escenario de la mítica sala Siroco de Madrid —que tanta movida ha visto deambular por sus rincones— para pisarlo con fuerza y hacernos revivir con algunas de sus canciones esos inicios de Los Rodríguez, Vetusta Morla o de los desvergonzados Pereza. No pude evitar con algún que otro tema de Jaime, «controlar cada baldosa del baño del Siroco».

Nada más llegar al garito, he de decir que la cola me asustó un poco: cubría toda la acera desde la puerta hasta la esquina e incluso la doblaba ligeramente. Sold out, me confirmaron después los rumorcillos de la gente que lo comentaba por delante y por detrás. Y no era la primera vez que este cantante y compositor llena hasta los topes una sala, que conste.

Con tan solo poner un pie sobre las tablas el escenario comenzó a temblar, y ese temblor se expandió en cuestión de segundos a los allí presentes sin ni siquiera haber tocado la primera canción. Jaime tiene una fuerza arrolladora. Ese espíritu de artista rock que tanto se echa de menos hechizó al público, que se mostró muy obediente a las interpelaciones del cantante durante todo el concierto. Jaime tiene carisma.

El cantante y su banda se encargaron de que la noche fuera un auténtico espectáculo, y es que se siente desde lejos que estos artistas saben cómo moverse en las alturas. Así como se suele decir que la realidad supera a la ficción, en este caso el directo superó a la grabación. Tocaron temas de muy diversa índole, desde los más tranquilitos —si es que Jaime no veta esta palabra para describir su música— como «Fuego» hasta «Rock del atraco», al más puro estilo rock and roll de los años sesenta y setenta. Ambos temas de su primer EP, Resiliencias (autoeditado, 2016). Pasando por homenajear a otros artistas como Alaska, interpretando un fragmento de «Ni tú ni nadie» para calarnos de la movida madrileña abrigados por el propicio ambiente de la sala, y Extremoduro con su «Stand by», para introducir una de sus canciones más cañeras.

Jaime Buenaventura - Fotografía: Cristina Cuenca
Jaime Buenaventura – Fotografía: Cristina Cuenca

A medida que se acercaba el final del concierto, el público ya empezaba a ansiarse por conocer a los integrantes de la banda. Sin dejar de tocar en ningún momento, Jaime fue presentando a sus fieles secuaces uno a uno, al compás de las ovaciones del público: una integrante femenina que se encarga de los coros y la pequeña percusión, un teclista muy molón, un bajista de reciente incorporación y un segundo guitarrista. Piropos muy enérgicos para cada miembro es lo que se escuchaba entre los allí presentes.

Cuando se empezó a corear el tradicional «otra, otra», ya se intuía lo que iba a suceder a continuación: «Discos rayados», el single que habían ido a presentar. Se notaba que la gente se había estudiado al pie de la letra —nunca mejor dicho— ese tema y el sabor de boca que dejaron con esa canción final fue inmejorable.

Parafraseando una de sus letras, acabaría la crónica diciendo que, el miércoles en Siroco, aprendimos gracias a Jaime Buenaventura que debemos ser «indecentes de forma natural, y que los temas serios nos den igual».

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