Kælan Mikla + Some Ember en Wurlitzer Ballroom

Kælan Mikla + Some Ember en Wurlitzer Ballroom

Relatamos lo sucedido durante nuestra cita madrileña con la gira de Kælan Mikla y Some Ember, otra de las oscuras veladas organizadas por Indypendientes.

Quizá sea exagerado decir que el concierto del pasado 12 de febrero en la Wurlitzer Ballroom de Madrid tuvo mucho de ceremonial. Pero el programa doble dedicado a la dark wave con la participación de las finlandesas Kælan Mikla y el estadounidense Some Ember tuvo unos cuantos aspectos manifiestamente rituales, particularmente durante su segundo acto.

Una vez más, mostré el debido respeto a una de las tradiciones más arraigadas de esta publicación y me las arreglé para no llegar a tiempo de ver el inicio de la actuación de Some Ember: Dylan Travis ya se encontraba defendiendo su propuesta cuando conseguí abrirme paso hasta la boca del escenario. No había ni rastro de Nina Chase, lo cual unido a su ausencia de los créditos de Submerged (Third Coming Records, 2019) permite suponer que Some Ember ha vuelto a ser un proyecto puramente personal. La chaqueta brillante que lucía Dylan le prestaba un toque futurista a una puesta en escena por lo demás bastante sobria, donde el único elemento presente sobre el escenario era un soporte que sostenía el equipo electrónico empleado por el músico californiano. Dylan no tuvo más remedio que descartar su chaqueta espacial al ir aumentando la temperatura, pero ello no le restó un ápice de sentimiento a su interpretación vocal, sensacional durante todo su concierto y llegando a rozar lo excepcional en canciones como «Meaning is Deprecated» o «Submerged». El apartado instrumental se redujo en casi su integridad al disparo de secuencias desde el mencionado sampler, aunque un chasquido ocasional revelaba la existencia de algún falso contacto en el circuito. El concierto terminó de manera abrupta, con Dylan despidiéndose escuetamente tras finalizar la última canción de su repertorio y recogiendo su utilería con más premura que ceremonia.

Some Ember - Fotografía: Diego Nistal
Some Ember – Fotografía: Diego Nistal
Some Ember - Fotografía: Diego Nistal
Some Ember – Fotografía: Diego Nistal
Some Ember - Fotografía: Diego Nistal
Some Ember – Fotografía: Diego Nistal
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La medianoche no estaba en absoluto próxima pero la hora de las brujas pareció más cercana cuando las componentes de Kælan Mikla tomaron posesión del escenario. Sólveig Mathildur se apresuró a refugiarse tras su sintetizador —no tuve ocasión de comprobar si se trataba del famoso instrumento con una tecla rota que emplea usualmente— mientras Margrét Rósa se colgaba su bajo, pero Lauffey Sofía se hizo esperar durante un minuto mas. La cantante apareció finalmente, ataviada con un vestido blanco, empuñando una humeante varilla de incienso y ocultando su rostro tras un velo negro. «Gandreið», obertura de su segundo álbum, hizo mucho por poner a los presentes en el estado de ánimo adecuado, aunque Margrét Rósa deshizo en parte el embrujo al reclamar de manera tan prosaica como necesaria un mayor volumen para el bajo y «el ordenador».

No obstante, todo quedó perdonado segundos después, al arrancar los primeros compases de una fantástica «Nornalagið» en la que eché de menos los alaridos iniciales de la versión de estudio, obteniendo a cambio un apasionante juego vocal de llamada y respuesta entre Margrét Rósa y Lauffey Sofía. Se sucedieron entonces el gótico fraseo de bajo de «Draumadís», la graznante «Kalt» y la cualidad de hit de «Næturblóm», alternando algunos de los mejores momentos de Nótt eftir nótt (Artoffact Records, 2019) con un regreso a su debut oficial, el homónimo Kælan Mikla (Fabrika, 2016). El technazo de «Skuggadans» dio paso a la sensacional «Upphaf», tema de su primer álbum que anticipaba la evolución experimentada por el trío en Nótt eftir nótt, además de ser la canción que consiguió que me apasionara por la banda. No faltaron los aplausos a su término y Lauffey Sofía aprovechó para despojarse del velo con una sonrisa maliciosa.

«Hvernig kemst ég upp?» aportó entonces uno de los momentos más bailables de la noche, conjugando ritmo y ritual. Pero ya no quedaba demasiado tiempo y, tras «Andvaka», Lauffey Soffia alzó dos dedos al tiempo que anunciaba casi con timidez que tan solo interpretarían dos canciones más. La primera de las elegidas fue una inevitable «Nótt eftir nótt», en la que apenas echamos de menos los sencillos pero efectivos arreglos de guitarra eléctrica que aparecen en la grabación del álbum al que presta nombre. «Dáið er allt án drauma» la sucedió como aparente punto final de la actuación, pero la unánime aclamación del público hizo que la retirada de las tres reinas del frío quedara en intento y nos ofrecieran una última canción. Lauffey Sofía sopló sobre el público un puñado de talco que hizo las veces de polvos mágicos antes de concluir el ritual con «Glimmer og aska» y retirarse definitivamente.

Kælan Mikla - Fotografía: Diego Nistal
Kælan Mikla – Fotografía: Diego Nistal
Kælan Mikla - Fotografía: Diego Nistal
Kælan Mikla – Fotografía: Diego Nistal
Kælan Mikla - Fotografía: Diego Nistal
Kælan Mikla – Fotografía: Diego Nistal
Kælan Mikla - Fotografía: Diego Nistal
Kælan Mikla – Fotografía: Diego Nistal
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