Ginebras y Jordana B prenden la Siroco

Ginebras y Jordana B prenden la Siroco

La bienvenida oficial del verano tuvo lugar en la sala Siroco, con el calor corriendo a cuenta del repertorio de las chicas de Ginebras y Jordana B.

Fotografía: Manuel León Cañamero

De la breve pero vehemente existencia de Jordana B y Ginebras supimos recientemente tras su paso por esta casa. Su concierto del pasado 21 de junio tuvo una gran acogida y desde esa misma mañana se venía advirtiendo en redes sociales sobre las escasas entradas anticipadas restantes, anunciando un inminente sold out. La sala Siroco estaba de celebración, no entraba un alma más entre esas cuatro paredes.

Jordana B - Fotografía: Manuel León Cañamero
Jordana B – Fotografía: Manuel León Cañamero
Jordana B - Fotografía: Manuel León Cañamero
Jordana B – Fotografía: Manuel León Cañamero
Jordana B - Fotografía: Manuel León Cañamero
Jordana B – Fotografía: Manuel León Cañamero
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Resulta curioso ver sobre el escenario una propuesta como la que traía María Solá, acompañada de la recién nacida formación de Jordana B. A María ya la habíamos visto en innumerables sitios de Madrid recitando sus poemas, normalmente acompañada de Sandra Sabater (Ginebras, Niña Polaca, La República de la Almeja) a la guitarra —quien esa noche hizo doblete y no tuvo tiempo de bajarse del escenario ni para respirar—. Esta noche no era diferente, Sandra comenzó el arpegio de guitarra de «Amor en servilletas», al que posteriormente se unieron sus coros y de igual manera, conocimos las nuevas incorporaciones de Charlotte (Magrot) al bajo y su nueva batería, Lucía (Magara). Tras ello, María festejaba el primer aniversario desde que Sandra y ella subieron juntas a un escenario.

«Mi pecho en una botella» fue la siguiente pieza que nos presentaron. En la segunda estrofa un bajo bastante minimalista se unió al arpegio ya latente de la Jazzmaster de Sandra, mientras que el bombo y charles de la batería encajaban en la armonía de voces de María y Sandra.

La etapa de poesía como tal terminó ahí y el ambiente comenzó a animarse. Llegó el momento de ahondar con «No me quedaré contigo» y «Clase media». Esta última hablaba sin ningún tipo de vergüenza de temas y situaciones que salpican a todos de una manera u otra. Ya sea por haber ido a un colegio privado, haber visto The Devil Wears Prada, odiar la oficina, la empresa o incluso el metro en hora punta.

Quizás por los nervios o por su incontenible alegría el escenario se convirtió en una zona de confort donde María saltaba de un lado al otro. Tras ello, comentó que, para que no la echasen de su propio grupo, había traído un shaker para ayudar e encender la noche. Estas cuatro chicas se plantaron con un pequeño mashup de la intro de la serie Paquita Salas, interpretada por Rosalía y una versión de «A quién le importa» de Alaska y Dinarama. Tras ello, una pequeña cumbia llamada «Cumbia B» llenó hasta el último rincón de la sala.

Llegó el momento en el que Jordana B debía bajar el telón, pero antes de eso invitaron a subir al escenario a Magüi, cantante y guitarrista de Ginebras. La vocalista se empleó con su guitarra y micro y al igual que todas, se puso unas gafas de corazones. Una vez ya elegida su vestimenta, María nos adelantó que esta canción iba dedicada a todos los egos de la industria musical. Fue el momento de «Dicen de ti», el primer single publicado de la banda. Aún no era tarde, y más de uno se animó a berrear junto a ellas esta última canción.

Ginebras - Fotografía: Manuel León Cañamero
Ginebras – Fotografía: Manuel León Cañamero
Ginebras - Fotografía: Manuel León Cañamero
Ginebras – Fotografía: Manuel León Cañamero
Ginebras - Fotografía: Manuel León Cañamero
Ginebras – Fotografía: Manuel León Cañamero
Ginebras - Fotografía: Manuel León Cañamero
Ginebras – Fotografía: Manuel León Cañamero
Ginebras - Fotografía: Manuel León Cañamero
Ginebras – Fotografía: Manuel León Cañamero
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Pequeños cambios en la formación y dio comienzo el show de Ginebras. Esta banda también lleva escaso tiempo en la escena musical madrileña, pero ha tenido tiempo para crear un amplio repertorio líricamente pícaro, ocurrente y ciertamente atractivo. Una línea de bajo eminentemente rítmica de la mano de Raquel (Ecléctica) abrió la interpretación de lo que sería «6 a.m.». Un compendio de marcadas guitarras lo-fi, garageras —y digámoslo así: indies— acompañaba a unas baterías de lo más minimalista que condujeron el resto de la noche. El público ya estaba eufórico tras una sola canción y las chicas se mostraban orgullosas de por fin poder realizar un concierto en eléctrico con batería, gracias a la reciente incorporación de Yavanna.

«Lo haces fatal» fue primera canción que han compuesto desde que son un cuarteto —según dijeron— y, a pesar de ser cada una de una punta del país, incluye referencias a la ciudad que las unió, como Bicimad o Malasaña. El siguiente tema iba dedicado a todas aquellas personas que suelen ir a festivales y su título no podía ser otro que «Crystal Fighters», una banda que ha inundado todos los festivales de forma que hasta el menos fan los ha visto sin quererlo.

Cruzando ya el ecuador del show nos topamos con «Al amanecer» de Los Fresones Rebeldes, una auténtica revelación de aquellas canciones de los noventa ya archivadas en algún rincón de la mente. «Fan emergente» fue una oda a todas aquellas bandas emergentes que, al igual que ellas, pretenden hacerse un hueco en una escena tan saturada y apaleada.

Y llegamos a sus «cosas moradas un tanto anticuadas juntadas en una canción». Es realmente fascinante indagar en este universo de color que nos presentaron en «Cosas moradas», una mixtura, batiburrillo y amasijo de cosas como la línea 9 del Metro de Madrid, Prince, el pelo de su guitarrista Sandra, las berenjenas, la remolacha o incluso las hormigas Trancas y Barrancas del programa El hormiguero. Cabe destacar que a esta puesta en escena le acompañó una luz morada que cubrió toda la superficie del escenario.

Rosalía no solo había tenido impacto en Jordana B, sino que Ginebras también hicieron una versión de «Con altura» al más puro estilo feroz, bravo y sin filtros que se les podía haber venido a la mente, dejando atrás cualquier parecido con la versión original.

El plato final consistió en «La típica canción» y «Todas mis ex tienen novio», que ya entonces rozaba el millar de reproducciones en Spotify. La primera era un pedacito de ellas dedicado a sus amigos, mencionando que todo aquel que fuera su amigo y no estuviese en esa canción era porque, tristemente, su nombre no rimaba. La guinda del pastel ya estaba situada en su lugar, pero para cerrar llegaba el turno de «Todas mis ex tienen novio», comenzando una vez más con un riff de bajo y no terminó sin que alguno de los asistentes se dejase la voz a grito pelado en los estribillos poperos de su primer single.

Ginebras + Jordana B
Ginebras + Jordana B
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