Sheila Patricia en Búho Real

Sheila Patricia en Búho Real

La semana pasada, la voz de Sheila Patricia brilló en la sala Búho Real de Madrid con una propuesta interesante y honesta.

Fotografía: Francisco Salamanca (El último palco)

«Sorpresas te da la vida», como diría Rubén Blades, y Sheila Patricia es una de ellas. Confieso que no tenía muy clara la propuesta de la artista —por desconocimiento, principalmente— y fui con mucha curiosidad a su concierto el pasado 26 de junio en la sala Búho Real de Madrid.  La novedad de este primer encuentro fue muy gratificante por varios motivos.

Una de las cosas que me llamó mucho la atención nada más ver a Sheila fue su guitarra. Y es que no es una guitarra cualquiera. Lleva su nombre grabado en la madera y es bastante peculiar: sin cabeza y con el clavijero incrustado en el cuerpo, no se parece mucho a las típicas headless que conozco; sus dimensiones son pequeñas, casi ukelelianas pero con seis cuerdas, con un buen sonido acústico, electrificada y de una marca misteriosa: HS.

Desde el principio del concierto noté que a pesar de su visible juventud Sheila es una mujer curtida en el escenario. Toca su curiosa guitarra con mucha soltura y claridad, conectándola en algunas ocasiones a un looper para generar acordes base que va combinando con sonidos percutivos, que emite dando golpecitos y rasgueos apagados en el mismo instrumento. El sonido que consigue lo adorna armónicamente con un elenco de voces que van creando un coral afinadísimo.

Sheila Patricia tiene sin duda un vozarron, y más cuando interpreta canciones como la mítica «La llorona», tan internacionalizada por Chavela Vargas y ahora también por DePedro; o el «Pequeño vals vienés» de Federico García Lorca al que Leonard Cohen puso música y algunos grandes han incluido en su repertorio, como Silvia Pérez Cruz o Enrique Morente y su proyecto con Lagartija Nick.

De origen gallego, de Vilaboa (Pontevedra) para ser precisos, Sheila Patricia es una música que canta en gallego, en castellano, en portugués y en inglés, con una raíz muy apegada al folklore: no solamente al gallego o al español, sino también al latinoamericano, principalmente argentino.

El camino de los sueños (autoeditado, 2017), su primer trabajo, grabado en directo en los PKO Studios de Madrid al más estilo jazzero con la dirección musical del pianista Gabriel Peso, tuvo presencia en el concierto en el que la cantante combinó este interés por las músicas del mundo con sus propias creaciones. A mitad de concierto pude reconocer en escena a Raúl Chiocchio, guitarrista argentino al que he visto tocar tango y chacareras en varios escenarios y con distintos artistas. Había mucha química entre los dos sobre el escenario. Más tarde, ya en casa comprendí que la fluidez con la que tocan se debe a varias colaboraciones que viene de años atrás. De hecho el propio Raúl Chiocchio fue una de las piezas claves en la grabación.

Sheila Patricia - Fotografía: Francisco Salamanca
Sheila Patricia – Fotografía: Francisco Salamanca

Durante el concierto se pudieron escuchar también canciones como «Lo importante era encontrarnos» y también «O mar», que si no me equivoco no están registradas en formato disco todavía y solo se podrán escuchar en directo o en algún registro clandestino de sus conciertos pasados.

La que sí se puede escuchar en plataformas digitales es «Toca para mí» que fue una de las últimas canciones de la noche y que es además su último single, lanzado en 2018. Es una canción producida con una banda más eléctrica y que quizás nos puede dar una pequeña sospecha de lo que serán sus futuros lanzamientos. Habrá que estar atentos.

Desde luego es notorio y de agradecer el interés de gente joven por rescatar música riquísima y asimilarla para su propio proyecto. En el caso de Sheila podemos esuchar su voz cantando temas  como catedrales. Temas de músicos argentinos como Atahualpa Yupanqui, Fito Paez, Mercedes Sosa, los salteños Jaime Dávalos o Eduardo Falú, la mítica «Tonada de luna llena» de Simón Díaz, música brasileña como la de Caetano Veloso, Peninha, española como la de mi muy venerado Chicho Sánchez Ferlosio o también música portuguesa; en algunos vídeos la he visto cantar canciones de los hermanos Salvador y Luisa Sobral con un toque fado que incorpora con naturalidad entre sus registros vocales.

La verdad es que esta muchacha es una caja de sorpresas y no es nada extraño que sea  una asidua invitada en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín (Argentina) y que haya sido galardonada en alguna ocasión en el prestigioso Certamen Internacional de Jóvenes Cantautores de Burgos.

No podría encasillar a Sheila en un género definido. Entiendo que su arte y su sensibilidad por la música, la filosofía o la poesía le viene de cuna. Su esencia brilla y emerge de todo este proceso de aprendizaje en el que se viene trasluciendo una propuesta  interesante y honesta.

Ya para terminar, sobre la guitarra  con marca misteriosa de Sheila, para los más curiosos, decir que -HS- son las iniciales de Hugo Scotto. Hugo Osvaldo Scotto para ser exactos. Músico y Luthier Agentino. Tiene su taller en Cosquín (Argentina).

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