Beluga: «Nos encantaría que la gente concibiera la compra de un disco como un símbolo»

Beluga: «Nos encantaría que la gente concibiera la compra de un disco como un símbolo»

Hablamos con Carlos Ortega, vocalista de Beluga. Tiempo de leones es su último trabajo y en él hay temas que son puro caviar.

Para empezar, contadnos cómo y cuándo nació Beluga.
Nace en las escaleras de Lavapiés. Tras muchos años de continuos fracasos decidimos darle una vuelta de tuerca a nuestras vidas y fundar lo que será el proyecto más exitoso de la historia.

Escuchando vuestro disco creo que se os podría poner al nivel de grupos como Viva Suecia, Supersubmarina o Izal. ¿Qué creéis que os falta para jugar en la misma liga que estos grupos?
Actitud, desde luego no. Maestría… creo que tampoco. Buenas ideas… ni hablar. Yo creo que lo que nos falta quizás es tiempo. Nosotros jugamos en la liga del pico y pala.

A nivel general, ¿cómo veis la escena emergente en nuestro país?
Pues hombre, hay de todo. Hay veces que me hierve la sangre con algún que otro leño escénico, pero he de reconocer que tenemos varios ejemplos que, por suerte, ensombrecen al «colectivo caradura». Puede que si alguien lee esto piense que nosotros también lo seamos; quizás por altivez, por cierta rabia… No sé, pero envidia no, no es eso. Es el sentimiento de justicia, un sentimiento que florece cuando vemos a Rufus T. Firefly, Morgan y otros tantos genios más.

Insistiendo sobre el tema de las bandas pequeñas, ¿cómo se enfrenta un grupo como el vuestro a una gira o a una grabación? Porque a veces me da la sensación de que os jugáis mucho más de lo que luego recibís.
Pues gracias por abrir esta veda. Nosotros, con el apoyo de Yolanda —nuestra mánager— y Maite —nuestra agente de comunicación— nos aventuramos a la búsqueda de espacios que le den a este proyecto el valor que se merece. José, nuestro guitarra, hace una gran labor como inspector en esto de encontrar bolos. Y es difícil sí, pero nosotros queremos tocar, delante de cuatro o cuatrocientos. Cuando terminas un disco concibes esto de la gira como un abismo, algo que incluso da miedo. Pero como dijo el maestro: solo los insensatos o los no nacidos son felices sin temor.

Beluga
Beluga

Vivan los festivales, viva la gente borracha escuchando música, vivan las oportunidades, viva el buen hacer, viva la dignidad.

¿Creéis que actualmente la oferta de festivales está sobreexplotada o es un fenómeno que para los grupos emergentes es beneficioso?
¿Ves? Y es en esta pregunta cuando aflora el miedo. Pero aquí va una respuesta en la que me dedico a balancearme ligeramente mientras contemplo un ocaso perfecto. Hemos de arropar y mecer a las ideas, a las sobreexplotadas y a las beneficiosas. Después de un atardecer sin parangón es cuando la línea argumental de mi cerebro se perfila para salir al ruedo, y sin estocada, dialogar con un toro. Comentarle que tengo un grupo que es la hostia y que cobra relativamente poco y que, para cualquier reforma cultural, nosotros estamos más que disponibles. Vivan los festivales, viva la gente borracha escuchando música, vivan las oportunidades, viva el buen hacer, viva la dignidad.

¿Qué nivel general creéis que tienen las salas de conciertos en España en cuanto a sonido o condiciones económicas? ¿Qué echáis en falta en las salas de nuestro país?
Hemos encontrado de todo. Desde la salita en Cuenca con pocos recursos técnicos pero mucho amor por la música, hasta la sala mejor equipada pero sin ningún compromiso por el grupo contratado. Las partes contratantes, por lo general, se comportan un poquito mal. Es cierto que nosotros hemos tenido suerte: al margen del nombre de las mismas el trato ha sido impecable. Y eso es lo que uno quiere, ¿no? Porque al final la música es puro artificio, pero llegar y ver como el dueño se pringa las manos y lo da todo te hace olvidarte de si te escuchas o no te escuchas, de si se ecualiza o no. Solo lo contemplas y tienes el deseo de formar parte de su proyecto. Como invitado, claro, como mercenario. Pero nosotros, a muerte con el generoso.

Tanto en festivales como en salas se siguen viendo a pocos grupos formados por mujeres o con alguna mujer. ¿Creéis que es por falta de mujeres en el mundo de la música o porque los programadores consideran que la música hecha por mujeres no tiene el mismo nivel que la hecha por hombres?
Creo que los hombres de esta sociedad le tenemos autentico pavor a las mujeres. A los hombres nos aterran las mujeres sin miedo. Su temor nos la pone dura, esto lo demuestra un estudio de estatus ontológico.
A partir de aquí es hora de reflexionar: programadores, panaderos, electricistas, soldadores, mamíferos en general. Llevan toda una vida a nuestro lado, las hemos tratado como un instrumento desafinado, se nos ha olvidado apreciar su aguante durante años de esclavitud. Yo incluso me sorprendo al oírme decir esto, y ya de por sí es sospechosa mi propia sorpresa ante algo que es tan coherente como do re mi fa sol la si do.
Una cosa no quita la otra, músicos zotes los hay en todos lados. No es que ahora de repente nuestra carga moral y ética nos pese tanto que nos pongamos a programar cualquier mamarrachada. Solo planteo y propongo una orgía con gente a la que se le dé muy bien el sexo. Que nadie domine, que nadie grite ni se trague nada, que no hace falta sacar siempre el primer plano del delirio.

¿Creéis que la industria musical ha sabido adaptarse a las nuevas formas de acercarse a la cultura por parte del público?
Industria, música, cultura y público. La primera y la tercera, entre ellas, me producen cierta fricción; pero la segunda y la cuarta creo que tienen la respuesta para cualquier pregunta restante de esta entrevista.

Para vosotros, ¿las plataformas digitales como Spotify o Deezer son la panacea o han sido un mal para la música?
La verdad es que a nosotros nos encantaría que la gente concibiera la compra de un disco como un símbolo. No quiero privar al precoz ni demandar al pobre, solo que pongan su atención en el trabajo que hay detrás de cada proyecto. Una vez hecho el ejercicio de conciencia, ya puedes darle al play.

¿Qué opináis del reparto de los derechos de autor que hacen estas plataformas para los grupos emergentes?
Indómito.

Últimamente repito mucho una frase cuando me veo obligado a escuchar la radio comercial. Es esta: «es que la música de ahora es una mierda. En la de antes, te gustase más o menos, por lo menos los grupos tocaban instrumentos, pero ahora…». ¿Estáis de acuerdo con esta coletilla o es que ya me he hecho mayor?
Yo creo que mañana mismo tienes que ingresar en un asilo. Desde el cariño y tras la respuesta jocosa, creo que tan solo tienes que cambiar de emisora y de hora. Últimamente la escucho bastante y hay cosas superinteresantes.

Siguiendo en modo revival, recuerdo que en los años ochenta y noventa los grupos comerciales eran Duncan Dhu, Los Secretos, Héroes del Silencio y ahora nos encontramos con David Bisbal, Pablo Alborán y todo el reguetón del mundo. ¿Cómo creéis que la música comercial influye en la forma de ver la cultura por parte de los oyentes de ese tipo de emisoras?
Son las once de la noche y me estas jodiendo con estas preguntas que me hacen bullir de literatura. Yo creo que tenemos que tomar partido y hacernos responsables de por qué ciertas propuestas comerciales han cogido tanta fuerza. Por un lado no quiero criticar al zote, pero lo hago. Por otro lado no quiero defender al pensador, pero también lo hago. Para mí siempre hemos sido los responsables de ciertas grietas culturales. Nadie nos ha vendido nada, nadie nos ha manipulado y nadie nos ha absorbido el cerebro, porque construyendo así nos quedamos indefensos y sin voto. Les hemos dejado pasar y entre misoginia y abuso de vibrato, nos hemos quedado con cara de acelga. Ahora, eso sí, a Pablo Alborán no me lo toques que es un artistazo como la copa de un pino.

¿Me podéis decir algún disco que escuchéis con bastante frecuencia?
Tiempo de leones [autoeditado, 2018].

¿Hay algún disco en el que os hubiese gustado participar?
OK Computer [Parlophone, 1997].


En este punto de la entrevista paso a realizar un test que no tiene mucho que ver con asuntos musicales.

  • Nombre: Carlos.
  • Vives en: Madrid.
  • Te gustaría vivir en: Marte.
  • Lo que más te gusta: Comer.
  • Lo que odias: La verdad.
  • Un hobby: Desayunar en el bar de la esquina.
  • Un libro: Los desposeídos.
  • Una película: Rocky.
  • ¿Qué sueño te gustaría cumplir antes de morir? Tener muchos hijos y solo disfrutarlos en horas de juego. El resto del tiempo, pagar a alguien que los cuide y eduque.
  • ¿Qué poder te gustaría tener si fueses un superhéroe? La prudencia.
  • ¿Cuántas veces te han dicho «me gustas como amigo»? Las mismas que sílabas tiene esta entrevista.
  • Un sitio en el que desconectar de la ciudad: Peguerinos (Ávila)
  • Plato preferido: Codillo
  • Un consejo: Cuando tengas una pesadilla, escríbela.
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