Side Chick no es la banda de repuesto

Side Chick no es la banda de repuesto

Las chicas de Side Chick saben hacer las cosas y una de las principales premisas en la vida es que lo bueno siempre se hace esperar.

Side Chick se ha convertido en nombre recurrente en festivales y eventos de gran repercusión con tan solo tres singles en el mercado hasta el pasado fin de semana. Por fin, y tras gran expectativa, el viernes 25 de octubre salió a la luz Side Chick (Foehn Records, 2019), su disco homónimo con diez balazos difíciles de esquivar.

Para los asiduos a sus conciertos, es probable que encontréis pocas sorpresas en lo que a la elección de los temas se refiere, pero es la producción y el rollazo del disco lo que os atrapará. Es indudable la influencia norteamericana de Maia Vidal pero creo que tanto Eduardo Benatar como Scarlett redondean un sonido muy propio.

Años atrás Maia Vidal ya daba pinceladas de sus preferencias musicales con versiones acústicas de Rancid, pese a que su música en solitario no acompañaba en exceso a toda aquella imagen de punk garajera. Hoy sí que sí y, gracias a esta nueva formación, Side Chick nos ofrece ese mellow punk de garage californiano que tan fácilmente se te mete en el cuerpo. Gracias al cielo, todo vuelve (como la purpurina y los pantalones de campana).

Si empezamos a comparar, sus directos son mucho más estridentes y excéntricos. Distorsión a tope, ruido y rock, pero el primer punto de sorpresa en este primer largo, es lo controlado y regulado que está todo. Han dejado de lado el barullo para centrarse en pequeños matices de las canciones, en la presencia de la voz (a ratos recordando a Brody Dalle de The Distillers) y me atrevería a decir que eso crea una conexión especial con el oyente.

Es cierto que a quienes nos va la marcha nos cuesta escuchar temas como «Superman» o «Ride or Die» de una manera más comedida, pero en el fondo es mejor: así estaremos obligados a ir a verlas en directo. A lo largo del disco queda muy presente la influencia de bandas como Jimmy Eat World o Joan Jett, pero me atrevería a decir que es culpa de Scarlett ese sonido electrónico tan ecléctico que nos recuerda a las primeras bandas de punk que se atrevieron a meter sintes en sus creaciones, como por ejemplo, Queens of the Stone Age o The Used.

Para bailar sin control reproducid en la ducha bien fuerte «Shut Your Whore Mouth», «My Love For You» o «Done (Done!)». Para «Riot» o «Dishes» vais a necesitar más de una escucha, pero prestad mucha atención a «Sick Toxic». Cerrad los ojos y reflexionad un rato. Una maravilla.

Es muy importante destacar lo inteligente de este disco en el sentido de que la voz y, sobre todo, las letras de Maia son el hilo conductor. Parece mentira que escuchar a una chica hablar de la sexualidad de forma tan abierta y plausible siga suscitando cierto morbo a día de hoy, pero es un sistema infalible: rock, letras controvertidas, gamberreo y una estética descarada a la que a todos nos gustaría sumarnos. Eso es Side Chick.

Esta banda formada por miembros de diferentes partes de mundo tiene entre manos un disco escuchable de principio a fin, osado y gamberro y con temas atemporales que ojalá sigamos escuchando dentro de muchos años.

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