Somos la Herencia descienden de su Zigurat

Somos la Herencia descienden de su Zigurat

El trabajo de Somos la Herencia durante los últimos años ha convertido este grupo en uno de los abanderados más visibles del post-punk madrileño.

Fotografía: Patricia Soto

Tocar en directo supone un desafío añadido para muchos grupos emergentes, que a menudo se ven obligados a dosificar sus apariciones sobre los escenarios para evitar el hastío por saturación de su público potencial. Sin embargo esto no parece preocupar a Somos la Herencia, que casi desde su nacimiento han sido excepcionalmente generosos con su presencia en las salas de Madrid, siempre en compañía de otras propuestas quizá no del todo afines pero sí de interés: desde los igualmente madrileños Trajano! hasta los barceloneses Odio París, pasando por los valencianos Antiguo Régimen e incluso los italianos Soviet Soviet o la estadounidense Zola Jesus.

A pesar de su afán sobre los escenarios, hace un par de años que estos madrileños fueron capaces capaces de encontrar el tiempo suficiente para grabar su tercer EP. Zigurat (autoeditado, 2017) continúa alejándose del punto de partida establecido por su trabajo homónimo Somos la Herencia (Hollow Out, 2014), en el que primaban las sonoridades más características del post-punk, si bien canciones como «Las ruinas de la ciudad» anticipaban lo que vendría con posterioridad. Así, el creciente predominio de elementos atmosféricos propios de la cold wave vino a ser el rasgo definitorio del quizá algo más endeble La parálisis del sueño (autoeditado, 2015).

La publicación del notable Zigurat consolida el descarte de los elementos rockeros más tradicionales, aún presentes de manera residual en la gótica «Revisión de la materia», la primera de las cuatro canciones incluidas en el disco. Temas como «Plaza dura» también hacen gala de cierto músculo guitarrero, aunque los sintetizadores hayan ganado terreno y oigamos alguna percusión programada. Menos comprensible es el tratamiento de las partes vocales, que han pasado a un difuminado segundo plano y conservan su intensidad primigenia solo en parte. Con todo, la evolución perceptible en Zigurat ha espoleado mi curiosidad por la llegada de Dolo, el primer álbum de Somos la Herencia, y mi esperanza de que este nuevo trabajo recoja las distintas facetas sonoras del grupo sin soltar demasiado lastre oscuro.

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