Lanzadera #34: Serpiente

Lanzadera #34: Serpiente

Serpiente es un trío de Bilbao cuyo post-punk se reparte entre el castellano y euskera. Durante este mes serán pasajeras a bordo de nuestra Lanzadera.

Fotografía: Ane Rodríguez

El debate sobre la autenticidad en el arte probablemente es tan viejo como los usos comerciales de las propias expresiones artísticas. Quizá no sea posible valorar hasta qué punto un músico toma decisiones sinceras y en qué medida dichas decisiones son condicionadas por la esperanza de obtener un mayor éxito. No obstante, hay propuestas que parecen diseñadas para triunfar y que nacen navegando en la dirección en la que sopla el viento, mientras que otras parecen obstinarse en ir contracorriente. El caso de Serpiente es un ejemplo de esto último: un proyecto de carácter más bien experimental, que abraza un género minoritario aún dentro del panorama alternativo y que emplea el euskera como idioma. Una banda de estas características parte de un punto infinitamente más complicado que una propuesta festivaleramente edulcorada.

Serpiente es un trío procedente de Bilbao formado por Ana Arsuaga (voz y teclado), Beatriz Perales (bajo) y Elena Núñez (percusión). No sería justo calificar su propuesta con etiquetas muy alejadas de ese amplio paraguas que es el término post-punk y bajo el que se cobijan aves de diverso pelaje. El componente experimental de Serpiente se evidencia ya desde lo inusual de su formación, donde la ausencia de guitarras es toda una declaración de intenciones secundada por el minimalismo del kit de batería —poco más que caja y timbal base— y un bajo que compensa su falta de pegada en graves con lo melódico de su fraseo. El sintetizador parchea los huecos que quedan en un entramado que completan unas voces más bien etéreas. Hay algo de los primeros Dead Can Dance en el sonido de Serpiente, con Bauhaus y X-Mal Deutschland siendo otros referentes que, más que escucharse, se intuyen.

 

Serpiente (2018)

El primer EP del grupo ya muestra todos los rasgos a los que aludíamos más arriba, barnizados por una producción desnuda que a punto está de exponer las canciones como el esqueleto apenas revestido de carne que son. Este minimalismo afín al de bandas como The xx le sienta bien al trío y en este homónimo Serpiente (Meyo Records, 2018) encontramos canciones como «Ilargi Ilun», principal responsable de mi fascinación por el grupo.

 

Krisanteilu (2019)

Evaluado al peso, los veintiún minutos de duración de Krisanteilu (Humo, 2019) podrían hacer que nos refiriéramos a este trabajo como un mini-LP o incluso como un EP. La banda ha optado por considerarlo su primer álbum y sus nueve canciones sirven como testigo de esta intención.

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