VVV mudan su piel

VVV mudan su piel

Hemos dejado que pasaran algunas semanas desde su publicación antes de hablar sobre Escama, el segundo álbum del grupo madrileño VVV.

Son numerosas las razones por las que el final del último invierno estaba llamado a ser una época oscura, con la publicación de sendos álbumes de Somos la Herencia y VVV contribuyendo a ensombrecer un sol inusualmente radiante. No es casual que los esfuerzos de estas bandas corran parejos, dada la cantidad de puntos de conexión entre ambas: incluso Guillermo Sanz —baterista de Somos la Herencia— ha sido el productor del nuevo trabajo de VVV.

Escama (autoeditado, 2020) viene a ser un nuevo paso en la trayectoria hacia la madurez de VVV, una afirmación algo paradójica al referirnos a un grupo que hace de la juventud uno de sus estandartes. El trío madrileño se define también por un rechazo del post-punk más convencional y una búsqueda de la proximidad con la música de baile: no en vano la banda ha empleado el lema «coldwave en tu after» para autodefinirse.

Tras la portada realizada por el diseñador Rodrigo Rojo encontramos cambios en el sonido de la banda, ya anticipados por los sencillos «Destrucción» y el sensacional «Invierno nuclear». En Escama, el trío madrileño parece haber alcanzado el bakalao siniestro que siempre afirmó llevar en su naturaleza, firmando un buen número de piezas de baile para fiestas extrañas donde la alegría de vivir ha sido sustituida por el hastío vital. «Ataque de pánico en la sierra» es una de las más notables, con «Fuego cruzado» y «Justicia posmoderna» contribuyendo a aumentar la extrañas sensaciones transmitidas por el álbum, ubicadas en algún lugar entre el desespero y la amenaza.

Subjetividades aparte, lo cierto es que el intimismo que hallábamos en muchas piezas de su anterior L’ennui (Autoplacer, 2018) ha retrocedido en favor una mayor agresividad visible tanto en la afiladísima electrónica como en las interpretaciones vocales de un Adrián más vociferante que nunca. No obstante, ello no supone que Escama sea una simple apisonadora electrónica, como prueban las reminiscencias folklóricas presentes en «Ambivalencia». No encontraremos en Escama equivalentes de «Oscura plata» o «Me miras desde lejos», pero tampoco deberíamos buscarlos: VVV ha firmado un disco que consigue marcar diferencias con su predecesor al tiempo que mantiene intactas sus señas de identidad.

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