Yes I M: el chico dorado del indie

Yes I M: el chico dorado del indie

Le damos la bienvenida al sencillo «Tenemos que vernos», la primera canción desgranada del que será el tercer álbum de Yes I M.

¿Qué ocurre si mezclas el tiempo de confinamiento, la creatividad y un puñado de conversaciones de WhatsApp? Exacto. Lo último de Yes I M. Es tal cual lo lees. Mario Gutierrez, el genio detrás de Yes I M, acaba de sacar un bocadito de lo que será su tercer disco en solitario, cuyas letras son transcripciones literales de conversaciones por whatsapp.

Habrá para quienes el nombre de Mario no resuene demasiado. Probablemente os suene más por ser la mitad de los ya desaparecidos Chinese Christmas Cards. Los fans de póster nos remontamos a tiempo atrás cuando era el frontman de la banda de punk electrónico Accident Recover. Sea cual sea el momento del camino en el que te unes, hay que reconocer, que todo lo que toca triunfa.

Con esa primera banda adolescente, se reconvirtieron de un pop punk californiano a una banda con tablas, pionera del punk electrónico en Barcelona. Tanto fue así, que dicha banda llegó a tocar para la firma Vans, cuando la escena skater estaba en pleno auge en la ciudad condal. En un momento dado, Mario deja Accident Recover para crear un proyecto más indie y con una electrónica más dulce, a lo The Postal Service. Ahí nace Chinese Christmas Cards. Poco hay que rebatir de su éxito: festivales, Mushroom Pillow, grabación en Red Led Studios de Madrid, videoclips bajo la tutela de Canada… pero no todos los proyectos llegan al puerto deseado.

Tras un parón, Mario se reúne con su banda original y sacan un disco bajo el nombre de Golden Days. A mi modo de ver, se trataba de una espina que los cuatro integrantes necesitaban para demostrarse a sí mismos que su talento y cultura musical había variado con los años pero como el vino, había mejorado. Por desgracia ese disco salió a la luz de refilón sin más intención que la de ser editado. Ese pareció ser el leitmotiv cuando Mario decide lanzarse en solitario.

Yes I M empezará a sonar muy fuerte pero no os dejéis engañar: lleva dos discos de larga duración a sus espaldas. Cierto es que se trata de dos discos de estudio sin promoción ni directos que los acompañen. En el fondo, qué bonito es ese concepto. La idea de componer y grabar algo de gran calidad por y para el deleite de uno mismo. Aquí la cosa está, en que ese deleite además, es para todos nosotros.

Los dos primeros discos, Vietnam (Foehn Records, 2014) y Bora Bora (Foehn Records, 2016) son muy especiales. Empezando por los títulos, que te llevan a entender la libertad que un artista puede experimentar al viajar y conocer culturas tan diferentes a la que estamos acostumbrados. Cuando escuches «Tenemos que vernos», el nuevo single de Yes I M, vas a querer más y buscarás su trabajo pasado. Te vas a llevar una sorpresa o varias.

Primero verás que son dos discos con ciertas similaridad entre sí pero que distan mucho del nuevo single. Se trata trabajos con una huella americana muy profunda. Podemos encontrar un indie muy puro, con tintes marcados de folk campestre y una producción muy cruda en lo que a melodías se refiere. Temas como «The North of Sound» nos recuerdan a The Whitest Boy Alive o «Beautiful girl» nos lleva a imaginar una colaboración con Fleet Foxes.

Lo que todos tienen en común es un hilo conductor basado en sonidos tribales y ruiditos o efectos muy dispares que jamás reconocerías si te dijeran cuales son, pero que otorgan a los temas una identidad única. No recuerdo dónde leí como el propio Mario explicaba que en alguno de sus discos había llegado a introducir sonidos de cadenas de váter… los artistas y su creatividad.

Personalmente, llevo con el tema «Tenemos que vernos» en bucle desde hace días. Es fresco, es bailable, te representa y te cala. Potencialmente uno de los singles de 2020 y no sólo a nivel emergente. Ojalá el tiempo me dé la razón.

Como viene siendo costumbre, los artistas se han puesto de acuerdo para hacernos salivar y dejarnos con las ganas. En línea, tercer disco de Yes I M, irá viendo la luz a base de píldoras que saldrán cada dos o tres semanas. Dicho disco difiere de los anteriores principalmente, en que es en castellano (los anteriores eran en inglés). Cabe destacar que no es un capricho del confinamiento, Yes I M cultiva cada uno de sus discos durante un periodo cercano a dos años. Por otro lado, este disco es autoeditado, tras haber sacado los dos anteriores a través de Foehn Records. Además, como hemos dejado caer antes, todas las canciones son transcripciones reales y al pie de la letra de conversaciones de WhatsApp. Mario alega que eso le ha permitido componer de una manera más sincera y asimismo, encontrar mejores historias que contar. Tiene razón cuando dice, que esas conversaciones que tenemos a través del móvil, son un reflejo de quienes somos y permite (a quien sepa hacerlo) centrarse en el qué escribir por encima del cómo escribir.

Cuando te cuentan esta fórmula levantas las cejas de forma escéptica. Cuando escuchas el tema, te olvidas de los prejuicios y bailas. Me gustaría decir: ojalá este sea el disco que dispare a Yes I M, pero visto lo visto, eso no depende ni de nosotros ni de la masa crítica. Depende de que a Mario Gutierrez le venga en gana.

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