La nueva realidad de los conciertos

La nueva realidad de los conciertos

La nueva realidad ha llegado y a todas nos surge una misma pregunta: ¿qué pasará con la música en directo a partir de ahora?

Fotografía: Aida Cordero

El 21 de junio ha caído el estado de alarma. Y ha llegado la nueva normalidad. En cuanto nos tuvimos que recoger en casa, las alarmas en la industria musical saltaron con luces de neón. Esta industria, siempre en un estado superviviente, deja vistas sus costuras en cuanto ocurre algún acontecimiento fuera de lo común. Las leyes deben de modificarse para que el artista no sea visto como una bohemia sin remedio o un pijo con mucho tiempo libre y una herencia familiar que dilapidar mientras aprende a tocar la guitarra. No se trata de un hobby serio, es una profesión. Una profesión en la que se encuentran los propios músicos, pero también profesionales como el personal técnico, administrativo, programadoras, comunicadoras, etc. Y todos se han quedado en bragas en esta situación. Renovarse o morir no es una opción en la industria musical, es una necesidad. Y lo estamos viendo con uno de los puntos más controvertidos de esta nueva normalidad: los conciertos en vivo.

Las distancias acabarán derribándose, pero por el momento suponen un feo importante en cuanto a las salas y las giras. ¿Cómo serán los nuevos conciertos? ¿Se podrá poguear en un directo de punk? ¿Ya no se volverá a bailar en las discotecas? No tenemos las respuestas a estos y otros misterios (ojalá), pero sí somos testigos de cómo se están creando nuevos formatos para continuar con la oferta cultural. Las propuestas son tan dispares como vivir un concierto dentro de tu coche, contar con la presencia del artista en tu propia casa o disfrutar del directo de tu cantante favorito en streaming o en la propia sala. ¿Será así el futuro de la música en directo? Por el momento, parece ser la única realidad viable.

En cuanto los cambios de fase lo hicieron posible, muchos municipios retomaron su plan cultural. Uno de los ejemplos más sonados fue el concierto que Rulo y la Contrabanda dio en Santander: un escenario con la mitad de músicos y un público sentado y separado por la distancia adecuada. Los eventos al aire libre parecen seguir esta corriente durante el verano. En el Autocine Madrid RACE ya se ha llevado a cabo el primer concierto desde la radio de tu coche con sensaciones extrañas, entre nostálgicas e irreales: escuchar desde tu auto y vivir el directo en el asiento del copiloto. Otra propuesta es la creada por Abre Madrid, que ha presentado su programación bajo una clara indicación: grupos familiares sentados en una mesa con su consecuente distancia.

En el terreno de las salas de conciertos, otra de las opciones que se están probando es el uso del streaming como apoyo al concierto in situ. A todas nos sorprendió cuando la sala madrileña Moby Dick Club hizo pública su nueva propuesta de música en vivo: la unión del formato físico al uso y el formato vídeo en directo. ¿Quién iba a pagar por ver un concierto en streaming? Pues 1.500 personas en el concierto de Los Punsetes. Esta propuesta mixta quizás pueda convertirse en una balsa de salvación para la economía de los clubes y salas de conciertos durante los próximos meses. Si bien el local sólo abre para la entrada de la banda, técnico, personal de la sala y el número de aforo permitido, la retransmisión del concierto a través de diversas plataformas y su visionado previo pago puede generar la presencia virtual de un aforo mayor del que se encontraba en el interior de la sala (el ejemplo de Los Punsetes es muy clarificador). A las barras les pasará factura, pero la supervivencia de la música en directo en interior puede verse reforzada por esta nueva modalidad. Una manera de globalizar sus contenidos con la que disfrutar de tu concierto desde cualquier lugar del planeta.

Muchas incógnitas se abren ahora que llega la nueva normalidad. Cómo afectará a nuestra manera de entender la música. ¿Los conciertos desde el sofá con amigos serán el futuro? ¿Se crearán plataformas especializadas en la rentabilización de los conciertos en streaming? ¿Volveremos a petar una sala? ¿Cómo afectará a las pequeñas salas y bandas emergentes? Muchas preguntas y, por el momento, pocas respuestas para el devenir de la música en directo.

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