Beladrone desembarca en Andévalo

Beladrone desembarca en Andévalo

El lanzamiento del primer trabajo de Beladrone se ha preparado a fuego lento, pero este verano por fin hemos podido escuchar su Andévalo.

Resulta difícil no mencionar a Blacanova al referirnos al origen de Beladrone. Dos de los tres componentes de esta última banda—Paco Arenas a la guitarra y Manuel Begines al bajo— formaron parte de la primera, con Iñaki García (excomponente de Tannhäuser) completando un trío al que aporta su guitarra y su voz. Pero los lazos entre Beladrone y Blacanova no terminan aquí, dado que Eduardo Escobar —baterista que acompaña al trío en esta nueva empresa— también formó parte de la banda, así como Cristian Bohórquez, que ha colaborado con guitarras y teclados en alguno de los temas del debut del grupo, además de ser compañero de Paco Arenas en Martes Niebla.

Partiendo de esta base, los miembros de Beladrone han decidido manifestar su existencia con cierta pompa y de un modo que ya casi podemos calificar como demodé: publicando un álbum. El artefacto sonoro en cuestión ha recibido el título de Andévalo (El Genio Equivocado, 2020), en referencia a la comarca onubense del mismo nombre. Las canciones «La flecha», «El valle» y «Cemento» fueron escogidas como sus sencillos de adelanto, mostrando el sonido que un año después —«La flecha» apareció nada menos que en julio de 2019— se materializaría en el disco. El despliegue de ruidismo que podemos escuchar en Andévalo es tan poco unidireccional como muestra lo expuesto en sus sencillos, con la propia «La flecha» o la titular «Andévalo» mostrando una voz que no teme ejercer ocasionalmente el liderazgo sonoro, sin que ello le impida verse desdibujada por el shoegazing más acerado de temas como «Cemento».

Si bien la mencionada «Andévalo» es capaz de aunar el noise rock de Sonic Youth con referentes más modernos como A Place to Bury Strangers, son canciones como «Astro muerto» y «El valle» donde la propuesta de la banda brilla con mayor fulgor, con la banda recorriendo sendas que discurren parejas a las de luminarias como The Cure y Slowdive. Es en estos terrenos donde radica el interés de la propuesta de Beladrone, capaz de hacer una gran exhibición de preciosismo guitarrero sin renunciar a unas rocosas murallas sonoras que son otra de las principales marcas de la casa. De este modo Andévalo es asimilable a una pintura construida a partir de muchos tipos de línea, desde el trazo fino que dibuja hasta la pincelada gruesa que añade textura, arrojando como resultado un álbum de escucha tan interesante como variada.

Andévalo ha sido grabado en el estudio La Mina por Raúl Pérez y Nacho García, auténticos especialistas en este tipo de producciones. Además de poder escucharse en los servicios de streaming usuales, el álbum está disponible como disco de vinilo.

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