Lanzadera #41: Entrevista a Le Voyeur

Lanzadera #41: Entrevista a Le Voyeur

Nos reunimos con Miguel Marcos para hablar acerca de los cambios traídos por Popnografía, el recién publicado segundo álbum de Le Voyeur.

Fotografía: Eva Sanabria

No habíamos oído hablar de Le Voyeur hasta la publicación de Episodio aparentemente letal [Error 404, 2017]. ¿Cómo surge el proyecto?
Todo comienza en torno a 2009, cuando tuve la oportunidad de grabar en Liverpool el primer disco como Le Voyeur Méndez. Era comenzar a hacer mis canciones y proyectos después de haber estado en muchas bandas, haber montado La Bizarrería con Alex O’Dogherty y haber pasado por Peterpunkcabaret, con quienes tuvimos varios premios. Todos eran esfuerzos colectivos, hasta que llegó el momento de dar el salto a mis canciones: yo siempre había sido como el segundo frontman [risas]. Siempre había escrito canciones que luego cantaba otra persona y de repente hay un salto con el que aparecen los dos discos de Le Voyeur Méndez, para posteriormente producirse una reinvención con la que cambian el formato, la banda e incluso la manera de trabajar las canciones. Episodio aparentemente letal se convierte en algo más rock con elementos de la canción de autor, propios de músicos como Nick Cave, Leonard Cohen o Scott Walker.

Siendo cantante, guitarrista, compositor y productor, ¿cuál es el rol que le resta a los demás componentes de la banda en el trabajo de estudio?
Depende del concepto que quieras desgranar en cada disco y de dónde vengan las canciones. Como compositor yo llevo las canciones ya hechas y el trabajo de arreglos llega en el local de ensayo. En Episodio aparentemente letal hubo más trabajo de este tipo, aunque posteriormente he comenzado a arreglar las canciones yo mismo y el proceso se ha vuelto menos democrático y más dictatorial. A mí me gusta trabajar con los músicos de manera orgánica, ya que considero que la música es un ejercicio de creatividad colectiva. Después de esa gira surgen canciones que acaban por dar lugar a la idea de Popnografía [Error 404, 2020].

Le Voyeur - Fotografía: Eva Sanabria
Le Voyeur – Fotografía: Eva Sanabria

Popnografía es una especie de baile del fin del mundo en un karaoke calidoscópico.

Episodio aparentemente letal es un trabajo más rockero que Popnografía, aunque ambos compartan elementos. ¿Cómo definirías el sonido de este último, en el que el pop está mucho más presente?
Es absolutamente premeditado. Yo quería hacer un inventario de consumo pop referencial, no solo en las letras sino en el tipo de producción. Aparecían imágenes cotidianas, pero con un sello pop muy posmoderno, con cada canción conteniendo un mundo bastante distópico. Pero sí, yo quería hacer una cosa más bailable y menos oscura que Episodio aparentemente letal, menos épico y difícil. Por ejemplo, «La niña minotauro» está hecha con el latido del corazón de mi hija, algo muy experimental al fin y al cabo. Mientras que Popnografía es una especie de baile del fin del mundo en un karaoke calidoscópico.

Tus letras están repletas de referencias cinematográficas y literarias. ¿Cuáles son tus referentes en lo musical?
Al querer ser un disco referencialista que juega con los estilos del pop aparecen muchas cosas: desde David Bowie, Talking Heads y Nick Cave hasta Lagartija Nick, Corcobado o León Benavente. Aunque yo venga del mundo de Tom Waits, dentro de todas las postales que forman el disco está hasta Pulp: Jarvis Cocker es también un narrador y me interesa mucho su mundo.

Le Voyeur - Fotografía: Eva Sanabria
Le Voyeur – Fotografía: Eva Sanabria

No es justo que un disco en el que has trabajado dos años se apague en dos meses y por eso rompo una lanza en favor del antimétodo de single a single, pero con final feliz.

El comienzo de la situación de emergencia sanitaria te pilló con varios sencillos ya publicados. ¿En qué momento y por qué decidiste desgranar el disco canción a canción?
El siguiente paso ya era que saliera el disco, comenzar con la promoción y que llegaran los conciertos: había unos cuantos ya cerrados y varios festivales, pero todo eso se cae. Entonces hay que reconstruir todo de una manera delimitada por la pandemia, por una cuestión de supervivencia. La fecha de publicación del disco era el 20 de marzo, pero sabíamos que si lo sacábamos entonces no iba a tener vida. Había dos cosas positivas de seguir con el goteo de singles: por una parte la gente iba a seguir conectada a Le Voyeur y por otra hemos descubierto el antimétodo de seguir single a single hasta el final. Como la gente del trap, pero ellos nunca llegan al disco [risas]. El efecto ha sido muy sano porque la gente ha escuchado más a Le Voyeur de esa manera y lo que quiere un artista es que se escuchen sus canciones. La vida de los discos cada vez es más corta, de dos o tres meses a menos que haya un fuerte apoyo mediático y económico. No es justo que un disco en el que has trabajado dos años se apague en dos meses y por eso rompo una lanza en favor del antimétodo de single a single, pero con final feliz [risas].

Le Voyeur - Fotografía: Eva Sanabria
Le Voyeur – Fotografía: Eva Sanabria

Un disco es una ficción y ninguna banda puede representar sus discos al completo, tal cual están.

¿Cuál es el ciclo vital de un disco que no se puede promocionar en directo? 
Lo que interesa a la industria es que la calidad sea mínima y la cantidad sea máxima. Pero el disco se defenderá porque hay que llevarlo al directo, aunque he reconvertido la banda: no podemos ir cinco personas a tocar. Ahora mismo voy con bases electrónicas, guitarras y sintetizadores y le he dicho a los chicos que les iré llamando en función de las circunstancias. El formato de canción que hemos hecho para el disco permitiría que pudiera defender las canciones con una sola guitarra, a pesar de la mayor presencia de sintetizadores y secuencias.  Pero actualmente un disco es una ficción y ninguna banda puede representar sus discos al completo, tal cual están. Yo ya hice mi película y ahora puedo llevarla al directo, que es otra ficción. La relación entre grabación y directo es similar a la existente entre cine y teatro.

¿Entonces tendremos la oportunidad de ver a Le Voyeur sobre un escenario?
Tenemos varias fechas programadas, aunque por el camino se nos han caído unas cuantas más. Estoy contento porque el valor intrínseco de un disco no lo pone el artista sino los medios y, en ese sentido, el disco ha funcionado. La narrativa del directo ha cambiado con la COVID-19 y ahora estamos sentados y el baile no existe —excepto por dentro y en los pies—, no existe la euforia, no existe apenas el alcohol… ¿Quiénes ganan? Las músicas «de escuchar» y del vinilo, no las de la discoteca y el baile. La percepción de Le Voyeur ahora será más la de un compositor y se le prestará mayor atención a las letras, un componente que se diluye con la presencia de una banda por ser un elemento más de los muchos existentes.

El trabajo de Le Voyeur está muy cercano a la autogestión, ¿se toman muchas decisiones externas sobre el proyecto?
No hay ninguna [risas]. Me ha costado muchos años conseguirlo aunque hay elementos externos como Attraction Management o la distribuidora ONErpm. Yo además tengo mi equipo en el que cada uno tiene su trabajo. La discográfica Error 404 está ahora más parada y aunque me llegan propuestas chulas, es una pena porque no tendrían salida.

¿Qué otros planes de futuro tiene Le Voyeur?
Durante el confinamiento hubo que acelerar los procesos creativos y sabiendo que la vida de Popnografía sería accidentada, ahora estoy haciendo un libro-disco con escritores que se titulará Tratado Voyeur y en el que estarán escritores como Agustín Fernández Mallo, Sergio Fanjul y Eloy Tizón. Ya estamos trabajando en él y saldrá en septiembre de 2021. El libro-disco viene motivado por el cambio de narrativa, porque se ha cerrado una etapa y ahora vienen otras cosas. Los macrofestivales se han acabado y comenzará una cultura muy localista, con las marcas apostando por artistas concretos y un público-nicho para cada uno de ellos. Es un escenario que me encanta y llegará una resurrección potente de la cultura, pero no ahora. Y en paralelo he estado trabajando en el próximo disco de Le Voyeur… ¡que ya está grabado! [risas].

Le Voyeur - Fotografía: Eva Sanabria
Le Voyeur – Fotografía: Eva Sanabria
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