Helena Goch se abandona a la belleza libre

Helena Goch se abandona a la belleza libre

El último sencillo de Helena Goch invita a la reflexión: escuchamos —y vemos— «Abandonarme», publicado por Intromúsica Records.

«No pretendo ser tu salvación, ya he cometido ese error». Así comienza «Abandonarme» de Helena Goch, y el primero de los errores que comete un ser humano con otro. Nadie nos puede salvar, pues ya estamos condenados. Déjame hundirme, ahogarme hasta que salga a flote mi cuerpo inerte. Somos autómatas que acompañan y que acompañamos.

«Con todo este ruido, no sé donde estoy». La distorsión es un sinsentido de los mismos. No me chilles, que no te veo, como el título de esa comedia, que demuestra que en la incomunicación es donde nos movemos más a gusto. La excusa perfecta para hacer lo que nos da la gana. No es que malinterprete los papeles, es que el director soy yo, y los demás pensáis que sois vosotros. Igual, que la verdad no debe estropear una buena noticia en el periodismo, tampoco debe hacerlo en el amor o en cualquier otro tipo de ilusión.

«Y abandonarme a tu suerte, a tus ganas, de ti y de mí». No saber donde te estás metiendo, y si es en una persona, menos. Las extrañezas se hacen cotidianas, como un despertar compartido. El microrrelato más famoso de Monterroso se equivocó en algunas palabras y debería decir lo siguiente: «Cuando desperté, la persona con la que compartía cama aún estaba ahí». Esa es la verdadera sorpresa, y no el sueño de querer o que te quieran. Uno imagina lo que quiere, y lo querido suele ser de un material más sólido, vísceras, huesos, músculos, que colocados de manera armoniosa forman un cuerpo. La mente de los demás siempre será un enigma. Querer lo desconocido es lo normal, y lo único que podemos hacer.

«Velaré por no contaminar la pureza de tu alma». Simplemente acompañar a quien se quiere, ese el verdadero amor. No querer cambiar nada en la otra persona. Si la cambias, cada día estarás con una distinta, y en la variedad solo está el gusto gastronómico. La mujer a la que quiera, sabrá a lo que ella es, mis papilas gustativas jugarán con su esencia, con lo que quiere, con lo que imagina, con su risa, con todo lo nunca podré saborear de ella.

«Si me has elegido, tendrás que dejar que yo camine contigo». Ya que nos vamos a acompañar, está bien hacerlo a la vez. No entender la dirección elegida, pero recorrerla juntos. Las razones de nuestros actos cuando están justificadas, pierden libertad y belleza, y el amor no deja de ser la suma de esas dos palabras. Cuando buscas comprenderlo se hace preso de la fealdad.

Helena Goch se abandona a esa belleza libre en el videoclip de la canción. La madre naturaleza, un cuerpo lleno de vida, donde la misma, sube a las montañas y descansa en su valle. Helena acaba de ser madre y se tumba en la hierba. Todo le da vueltas, en un viaje lisérgico de oxígeno puro. Que el amor está en el aire, ya lo decía otra canción.

One Response
  1. ¡Toma ya! Comparto 100% cada una de tus palabras, muchos problemas de pareja empiezan por no respetar la autonomía del otro miembro. 🙂

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