La leyenda de Verde Prato

La leyenda de Verde Prato

Nos dejamos hechizar por Kondaira eder hura, el primer trabajo de la vizcaína Ana Arsuaga bajo el nombre de Verde Prato.

Tal vez el nombre de Ana Arsuaga no nos resulte familiar de entrada, aunque es sencillo proporcionarle un contexto al mencionar su militancia previa como vocalista y teclista en Serpiente. Este trío bilbaíno anunció su «paralización» hace apenas un par de meses, pero Ana Arsuaga no ha permanecido ociosa desde entonces y acaba de publicar su primer álbum como Verde Prato. Bajo esta nueva denominación encontramos su proyecto personal, que dio sus primeras señales de vida hace poco más de un año con el sencillo «Ostatnia niedzela», una versión del clásico compuesto por Jerzy Petersburski en los años treinta del pasado siglo.

Precedido por los sencillos «Mutilaren kanta», «Lagunen kanta» y «Neskaren kanta», el primer trabajo de Verde Prato ha sido un álbum titulado Kondaira eder hura (Lago/Crater / Plan B Rec, 2021). El disco recoge una filosofía no muy distante de la mostrada en los trabajos de Serpiente, con un minimalismo instrumental puesto al servicio de una voz en primerísimo plano y un notable afán de experimentación. En Kondaira eder hura el post-punk ha quedado reducido a mero recuerdo y, aunque el disco cuenta con algunos momentos apropiadamente tétricos —muy especialmente en la inicial «Amaren kanta»—, la inspiración que lo informa procede en su mayor parte de otros lugares. Así, en el álbum encontraremos ecos de Zola Jesus, Regina Spektor o los primeros Dead Can Dance, con el folk y las músicas populares haciendo las veces de hilo conductor. La instrumentación es puramente electrónica, recurriendo a menudo a secuencias en bucle sobre las que añaden otras hasta edificar una canción a la que la parte vocal termina de dar sentido. Hay excepciones, como una «Haurraren kanta» interpretada a capela o una «Neskaren kanta» donde el ritmo reguetonero se vuelve protagonista y a la que su letra en castellano le proporciona una cierta cualidad anómala en un disco cantado en euskera en su mayor parte. No obstante, las atmósferas oníricas y feéricas son la seña de identidad fundamental de un trabajo que no teme explorar variados territorios, sin rescatar tradiciones demasiado apolilladas ni perseguir los fuegos fatuos de la modernidad mas vacua.

Kondaira eder hura ha sido grabado y producido por Jon Aguirrezabalaga en el estudio El Tigre. El álbum está disponible como un disco de vinilo que cuenta con una ilustración de portada de la propia Ana Arsuaga, quien también ha ilustrado los tres temas publicados como adelantos.

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