Martes Niebla entierran fósiles lejanos

Martes Niebla entierran fósiles lejanos

Revisamos el EP homónimo de Martes Niebla, primero de los retoños nacidos tras la desaparición de la banda sevillana Blacanova.

Fotografía: Rocío Olalla

Tal como nos reveló el guitarrista Paco Arenas en una reciente entrevista, la disolución de Blacanova no iba a suponer el abandono de la música por parte de sus componentes. Así, el primero de los frutos de la defunción de esta banda sevillana apareció la semana pasada. Martes Niebla es un quinteto formado por el mencionado Arenas junto a sus compañeros —y excompañeros— Inés Olalla y Cristian Bohórquez, incluyendo además a Davis Rodríguez (vocalista en Escuelas Pías) y Erica Pender (vocalista en Terry vs. Tori). De este modo nos encontramos con un proyecto que, a pesar de un carácter marcadamente shoegaze con tendencia a enterrar las capas vocales bajo infinidad de texturas sonoras, cuenta nada menos que con tres cantantes en nómina.

Martes Niebla (autoeditado, 2018) ha aparecido muy poco tiempo después de que se certificara la defunción de Blacanova, pese a lo cual este EP homónimo no deja traslucir sensación alguna de apresuramiento. Las cuatro composiciones que lo integran han sido grabadas por Raúl Pérez en los estudios La Mina con el mismo esmero que se percibe en las grabaciones de Blacanova. Pero no nos llamemos a engaño: a pesar de las semejanzas superficiales con esta última banda, Martes Niebla no se trata de un derivado, un sucedáneo, un remake o, simplemente, de un nuevo proyecto que pretenda discurrir por parecida senda. Las percusiones electrónicas coexisten con las baterías acústicas, los sintetizadores han sido relegados a un segundo plano frente al incuestionable protagonismo de unas guitarras eléctricas presentes en infinidad de capas y el bajo infunde un nuevo respeto ya desde los primeros compases de «Fósiles», encargada de abrir el disco. Este tema proporciona abundantes pistas sobre lo que sí podremos escuchar en Martes Niebla: generosas porciones de dream pop y shoegazing, con un caracter luminoso que revela cierto afan por sacudirse cualquier exceso de tetricismo. Sin embargo, ello no quiere decir que no vayamos a encontrar oscuridad en Martes Niebla y prueba de ello es «Marble», la única de sus canciones escrita en inglés.

A despecho de un agradable y familiar tono de melancólica languidez, en Martes Niebla se aprecia la necesidad de recorrer un nuevo rumbo. De este modo, en lugar de las consabidas referencias a The Cure o Slowdive —un tanto desgastadas por su excesivo uso— podemos encontrar sonidos más afines a bandas como DIIV o School of Seven Bells, con una evidente intención ambiental que no supone un obstáculo en su búsqueda de nuevas melodías. Martes Niebla han debutado con un excelente EP, que muestra una vocación de continuidad que únicamente podría verse obstaculizada por el resto de proyectos en que sus componentes están involucrados.

Politólogo a mi pesar.

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